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Kick Ass: Final Fantasy. La fetichización de las fantasías y los superhéroes reales
Fotografía de Pixabay.com

Kick Ass: Final Fantasy. La fetichización de las fantasías y los superhéroes reales

RESUMEN

Durante años, millones de personas han crecido aprendiendo de las increíbles hazañas de los superhéroes en los cómics en su búsqueda de la “justicia perfecta”, soñábamos con nuestros momentos de superhéroe donde también nosotros podríamos escalar edificios, volar y luchar por la justicia en un mundo que reventaba por las costuras. Algunas personas, sin embargo, hacen de esos “sueños” una realidad, adornan un personaje de ficción personalizado y salen a patrullar las calles de sus ciudades para salvar al mundo. Usando la teoría lacaniana y extractos de la filosofía crítica contemporánea, este artículo hace una crítica del movimiento de los superhéroes de la vida real y evalúa sus esfuerzos de resistencia y utilidad social.

Palabras Claves: Superhéroe, vida real, ideología, fantasía, fetiche, Lacan.

UNA INTRODUCCIÓN A KICK ASS: EL ESCAPISMO CONVERTIDO EN REALISMO ESCAPISTA

No tengo ninguna afiliación real a los superhéroes; sólo soy un afiliado al por qué otras personas puedan ser afiliados a algo y esto me sitúa en una buena posición para escribir sobre los superhéroes de la vida real; personas que dicen que nacieron, al igual que sus ídolos, para salvar al mundo. Por eso, cuando un compañero, el Dr. Jorge Ramiro Pérez Suárez, también conocido como The Philosophy Doctor, me hizo tomar conciencia del tema de esta edición de Criminología y Justicia, editado por José Severa (The Deer Master), Guillermo González (Arcane) y Antonio Silva (Whistlecat), reflexioné sobre una noticia que había visto hace unos años acerca de un superhéroe de la vida real que se había vestido con un traje y se había dedicado a salvar a los vulnerables y luchar contra el crimen. Jorge me sugirió que viese la película Kick Ass a modo de introducción preliminar (Vaughn, 2010). Los superhéroes – que en la película no son más que personas ordinarias – me proporcionaron todo lo que sospechaba acerca de cómo se proyecta la identidad del superhéroe: a menudo dañado, incoherente, en conflicto consigo mismo, buscando un auto-reconocimiento en una sociedad meritocrática que mide ideológicamente el éxito personal contra un barómetro social; la necesidad o el sufrimiento o una combinación de ambos en la vida del superhéroe es a menudo el detonante de ese momento “eureka” que le convierte en algo diferente, en un superhéroe. En lo sucesivo, las acciones de hacer justicia ayudan al superhéroe de alguna manera a alcanzar una especie de paz interna.

Hughes (2006) sugiere que los superhéroes fueron creados como un medio de escapismo social en tiempos de aflicción económica y guerra en la primera mitad del siglo XX. En su mayoría, estos primeros personajes luchaban contra el crimen en nombre de una “justicia perfecta” y tenían asombrosos poderes místicos y capacidades extraordinarias como ser capaz de volar y similares. Ninguno estaba controlado por los aparatos ideológicos del Estado o tenía una afiliación a un partido político, ninguno fue hastiado por la educación, el racismo o el sexismo y funcionaban como actores liberados cuya misión era contrarrestar el desequilibrio social y librar al mundo de la situación en la que se encontraba. Aunque hubo colaboraciones, como Batman y Superman que trabajaban con las fuerzas gubernamentales y de seguridad, no fue por necesidad. En este sentido, su poder absoluto y libertad al margen de la ley provocaron una relación de amor/odio por parte de las autoridades: no podían controlar sus acciones pero al mismo tiempo era precisamente a causa de sus acciones – donde las autoridades estatales eran débiles o ineptas para frustrar las “fuerzas del mal” – que se convirtieron en dependientes de su valor y su innovación para combatir el crimen.

Aunque incluso en su evolución temprana surgieron varias dudas y críticas sobre la forma y el contenido de los cómics de superhéroes. EnSeduction of the Innocent (1954), Fredric Wertham arremetió contra su poder ideológico por su potencial para corromper a la juventud con representaciones explícitas de sexo, violencia y drogas. Una de sus acusaciones en estos cómics era que Batman y Robin eran homosexuales, la Mujer Maravilla era una lesbiana y sus historias tenían un subtexto sadomasoquista, y que Superman era anti-americano y un fascista. Décadas más tarde, millones y millones de personas continúan siguiendo a estos personajes increíbles. Entonces, ¿los cómics y la ideología del superhéroe han “corrompido” a la gente haciéndoles creer que pueden ser superhéroes en la vida real?

En este artículo, que se basa en una narrativa de la película Kick Ass (Vaughn, 2010) – porque parece ser fundamental para la comprensión del superhéroe de la vida real, estos casos reales de personas que, por alguna razón, deciden que pueden enfrentarse al crimen por sí solos -, ofrezco un análisis de sus circunstancias y su justificación para ser superhéroes. Tengamos en cuenta que lo que sucede en estos cómics y películas es pura ciencia ficción y la misma no debería tener ningún parecido con la realidad, ¿o realmente es así? ¿Qué poderes tiene la gente real para enfrentarse al crimen y cómo los usan? ¿Cómo son recibidas sus buenas intenciones en los barrios en los que el “mal” prospera? De hecho, ¿cómo podrían las personas llegar a creer que deben asumir las responsabilidades de las autoridades y hacer del mundo un lugar justo? ¿De dónde viene su motivación?

En el texto que está a punto de leer, trato de responder a algunas de estas preguntas. Hay que enmarcar en primer lugar, la popularidad de las caricaturas de la vida real en un momento de disolución social e identidades fluidas donde es más normal disfrutar de las fantasías y los fetiches que evitarlos, “vive tu sueño”, “sé lo que quieres ser” son típicos estilos de vida en este sentido (Briggs, 2013). Esto, junto con la evolución del superhéroe desde su conceptualización como escapismo para la población hasta su transformación a la realidad, ahora funciona como una forma de lo que yo llamo realismo escapista: la idea de que esta metamorfosis del cómic a la vida real vierte en un proceso binario donde los protagonistas convierten su escapismo (interés/obsesión con el superhéroe) en algo real (manifestación del superhéroe). De ahí que caminan por la noche con un traje hecho en casa y luchan contra el crimen, aunque es verdad que algunos se toman su papel extremadamente en serio e invierten bastante dinero en su imagen. A lo que se dedica esta gente en sus barrios está lleno de buenas intenciones pero tiene, en el mejor de los casos, un impacto mínimo y conlleva pocos cambios debido a que su resistencia tiene más que ver con la fantasía de ser un superhéroe; un deseo objetivado que proyectan y utilizan como fetiche para sus seguidores en internet, que ayuda como medio de sostener la ideología del superhéroe y al mismo tiempo se convierte en el centro de sus propias identidades personales.

KICK ASS: ¿LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN O LA LUCHA POR UNA IDENTIDAD PERSONAL?

La historia de Kick Ass es básicamente la de un chico nerd llamado Dave, que se cansa de ser una víctima y un testigo de la injusticia en el mundo (Vaughn, 2010). Nada de esto se trata del fin del mundo, la tercera guerra mundial, ni de niveles incestuosos o manifiestos de corrupción que paralizan el progreso social, sino que simplemente en su barrio lo apalean y ve cómo a algunas personas les roban. También quiere parecer un tipo duro y estar a la altura de las identidades masculinas prescritas por la sociedad. Proviene de una familia convencional, su madre muere repentinamente, y comienza a enojarse cuando se le victimiza por ser un nerd y por su falta de masculinidad. Gran parte de esta vergüenza refleja muchos de los actuales estudios críticos claves sobre la violencia masculina y su propensión a entrar en erupción como consecuencia de la reaparición inmediata de sentimientos de humillación que se convierten rápidamente en ira (Ellis, 2016; Winlow, 2001). En retrospectiva, las evaluaciones reflexivas sobre la falta de acción hacen que considere una nueva identidad y un cambio de imagen y, como muchos jóvenes en el siglo XXI, empieza a desafiarse a sí mismo a llevar a cabo hazañas físicas intensas que le demuestren que es alguien diferente a quien realmente es; en este sentido se produce una ligera contradicción, como él mismo narra en la película, cuando dice que “no puedes reprogramarte: lo que quieres es cumplir tu objetivo en la vida”.

Retos para “endurecerse”, al igual que intentos de escalar espacios entre edificios siguen a continuación, los cuales reflejan las acciones típicas de un superhéroe: alguien que puede superar hazañas aparentemente imposibles. En sus intentos por ser un superhéroe, lo victimizan todavía más en las calles donde busca venganza por la victimización sufrida a diario, lo que refuerza la identidad de búsqueda de un héroe y posteriormente lo graban propinándole una paliza a unos jóvenes que acorralan a otro joven. Esta infamia en internet se complementa con más auto-aprendizaje riguroso en el proceso de aprender resilencia – otro rasgo de un superhéroe: alguien que nunca se da por vencido, siempre se defiende.

A continuación, varios procesos ponen en peligro su progreso hacia convertirse en superhéroe, debido a su ingenuidad al aparecer en un antro de trapicheo de drogas para transmitir un mensaje de parte de la chica que le gusta. Acaba severamente golpeado y ve cómo aparecen otros superhéroes más jóvenes y cualificados: Hit Girl y su padre Big Daddy. La experiencia de estos dos últimos y su destreza usando machetes, pistolas y explosivos junto con el aumento de la participación de Kick Ass en crimen más serio y notoriedad entre un grupo mafioso internacional, desencadenan un proceso de auto-reflexión y cuestionamiento personal acerca de sus acciones. Cuando el jefe de la mafia se queda sin ideas para capturar a Kick Ass porque Big Daddy y Hit Girl están eliminando a sus camellos, su hijo discurre un idea para capturar a Kick Ass anteponiéndole a su superhéroe rival, Red Mist. A medida que la ciudad empieza a especular sobre la grandeza de Red Mist, ya que puede “responder al crimen las 25 horas al día”, la chica que le gusta empieza a inclinarse hacia su rival. Y cuando el jefe de la mafia asesina por error a un imitador de Kick Ass – tal es su fama en internet que la gente celebra sus actos heroicos – esto empuja a Kick Ass a su jubilación como superhéroe y finalmente sucede cuando le revela su identidad de superhéroe a la persona que ama; por lo tanto desiste de su vida de superhéroe hasta el punto de que en su página web se puede leer “Kick Ass está de vacaciones”. ¿Pero realmente es así?

Finalmente regresa de su retiro cuando Red Mist intenta persuadirle de que deben luchar contra el crimen juntos, incluso cuando Kick Ass a regañadientes le dice que “sólo lucha contra el crimen entre las 9 y las 2, los días laborales”. A medida que desaparecen para unirse a Big Daddy y Hit Girl, el jefe de la mafia está esperando, y Big Daddy y Kick Ass son secuestrados y torturados en directo por televisión (que deja de emitir a causa de las imágenes impactantes haciendo que todos, incluidos su familia, amigos y su nueva novia, sigan el desenlace por internet). Antes de que los quemen vivos, Hit Girl interviene y mata a todos en una escena que parece sacada de un juego de X-Box. Cuando Big Daddy muere, todo lo que Hit Girl puede hacer es comprometerse a la vida típica de superhéroe que ha conocido y jura vengar la muerte de su padre llegando hasta el jefe de la mafia. Mientras Hit Girl se aprovisiona, Kick Ass se retrae a su vida normal, incómodo con la idea de que se ha arrepentido de apoyar a Hit Girl. A medida que Hit Girl se adentra en el edificio de los jefes de la mafia, mata a casi todos, hasta la penúltima escena donde se enfrenta a una muerte inminente y el jefe de la mafia se encuentra sobre ella apuntándole con una pistola. De la nada, aparece Kick Ass en una máquina típica de un superhéroe y mata a todos con una ametralladora, menos al jefe de la mafia al que le reserva un RPG que acaba con él. Al final, Hit Girl se vuelve bastante normal y regresa al instituto y Kick Ass besa a su novia y la vida parece otra vez convencional. A pesar de la humanización de los superhéroes en la escena final con la puesta de sol patriótica, la trama está bien desarrollada para una segunda entrega, sin duda relacionada con la venganza por la muerte del padre de Red Mist.

La película es interesante por varias razones, y desde una perspectiva analítica me dice varias cosas que en lo sucesivo se desarrollan en mi análisis de los casos de superhéroes de la vida real. En primer lugar, el reto de luchar contra el crimen y equilibrar la sociedad no va más allá de una serie de venganzas; las que existen entre los diversos protagonistas sustituyen a la preocupación por la seguridad de la gente común. Sin duda un superhéroe es alguien que debería proteger a todo el mundo y no sólo vengar sus propias desgracias personales. Entonces, ¿un superhéroe de la vida real, por lo tanto, sólo opera como consecuencia de que la gente los victimice? En segundo lugar, y relacionado con esto, la verdadera búsqueda de los superhéroes en Kick Ass es su identidad personal y aunque este enigma se resuelve superficialmente en la escena final cuando tanto Kick Ass como Hit Girl de repente sienten que sus vidas están completas, a lo largo de la película ambos presentan características que sugieren la necesidad de llenar un vacío existencial. Por lo tanto, ¿los superhéroes de la vida real llevan a cabo sus acciones para curar sus propias dolencias relacionadas con su identidad personal? Vamos a verlo.

¿POR QUÉ LA GENTE “PATEA TRASEROS” (KICK ASS)?¿PARA SALVAR AL MUNDO?

Amigo de Dave 1: “Ser un superhéroe es ser más fuerte que el resto o volar”

Amigo de Dave 2: “Eso ni siquiera es ser un superhéroe, es ser un gilipollas”

Mientras que las concepciones típicas de los superhéroes son el ser fuertes, misteriosos y capaces de hacer cosas mágicas y ridículas para un simple mortal como consecuencia de sus poderes especiales, la realidad del ciudadano normal que se convierte en un luchador contra el crimen sin salir con cortes, moratones o peor, es muy diferente. Durante el día, el superhéroe lleva una vida normal y se difumina en los contornos de la vida cotidiana; su identidad es secreta para el resto del mundo, que puede dirigirse a él en caso de emergencia para solucionar problemas de crimen violento. Raramente existe, sin embargo, una historia semejante. Después de revisar numerosas páginas web y vídeos sobre estas personas, puedo concluir que al igual que el superhéroe de ficción, algunos han sido víctimas en el pasado y muy a menudo de este sentimiento de injusticia personal, después de haberse enconado y dejado sin resolver, según ellos contribuye de alguna manera a que se conviertan en superhéroes. Al igual que Kick Ass, es una victimización, a) seria y/o continua, a menudo junto a, b) una percepción de que a su alrededor no se hace nada para paliar este mal o para corregir la injusticia que los rodea. Por supuesto, ellos dirían que hay una correlación entre la victimización y el destino del superhéroe porque eso es lo que sucede en los cómics.

Tenemos como ejemplo a Phantom Zero, “el luchador enmascarado y protector del barrio” que era un artista, escultor y diseñador durante el día y que se transformó en una figura imponente en su vecindario local de Nueva York a principios del siglo XXI. Se afirma en su página web que su motivación deriva de la “ira y la depresión”, y “una tendencia a desatar la furia contra los malhechores” para “domar las llamas dentro de su cabeza” (Phantom Zero, 2011). De igual manera, Mr. Xtreme – guardia de seguridad durante el día – que patrulla las calles de San Diego en California, fue víctima del abuso y la delincuencia de joven. Phoenix Jones, del que se dice que es el superhéroe de la vida real más popular debido a su fama en YouTube por luchar contra los criminales, se puso su traje (parecido al de Batman) de 10,000 dólares para vengar la victimización de su hijo y la grave agresión a un amigo. Del mismo modo, Black Rat (o Rata Negra) se mudó a una zona deprimida de Sydney, Australia, y en un corto período de tiempo sufrió varios intentos de robo sin que nadie averiguara quienes eran los culpables o que estos pasaran a disposición de la justicia por sus acciones. Crimson Fist, que sólo puede patrullar las calles de Atlanta ocasionalmente debido a limitaciones financieras, era un ex drogadicto que se recuperó de su adicción para “devolver” a la sociedad lo que él mismo había tomado de ella (Tangen, 2016). Superponer la victimización y la miseria personal del pasado como justificación a las razones `para ser un superhéroe en la vida real, se ajusta a la ideología del superhéroe.

Sin embargo, también parece ser el caso de que las motivaciones pueden provenir de una desilusión general al ver el entorno urbano que les rodea, plagado de delincuencia callejera, violencia y victimización. Sin embargo, a diferencia del tormento que esto produjo en el personaje del ex marine Travis Bickle en la película Taxi Driver (Scorsese, 1976), que se convierte en un justiciero loco que mata a vendedores de droga y prostitutas, los héroes de la vida real convierten esa energía en ayudar a la comunidad. Vestido con un largo abrigo negro, con una máscara verde parecida a la de Scream y un sombrero de vaquero, Thanatos: El Vengador Oscuro, reparte mantas y alimentos a las personas sin hogar en Vancouver:

Siempre he sido una persona que interviene y hace algo cuando hay que hacerlo, he visto que estas personas no tenían nada por lo que vivir, algo tenía que suceder, algo tenía que cambiar. (Thanatos, 2011)

Algo parecido sucedió con Entomo, que ha estado operando de modo similar en Nápoles, Italia, desde el 2007:

Lucho contra el vandalismo, investigo a las personas y me considero una especie de guardián. También promuevo el ambientalismo, porque esa es la base de la vida. Hay que salvar este planeta para salvarnos a nosotros mismos como raza. (Observers France, 2009)

Así que la siguiente pregunta que tenemos que hacer es, si están enojados con lo que les ha ocurrido o molestos por el nivel de delincuencia que les rodea, ¿por qué no se hacen policías, se involucran en una iniciativa vecindaria o se desempeñan como voluntarios locales? ¿Qué los hace diferentes? La respuesta es que Entomo leía y disfrutaba de los cómics y le encanta vestirse de superhéroe:

Si te arreglas con menos, otra gente tiene más…por un tiempo solía decir cosas como “yo soy un símbolo y lucho contra la apatía” y esas cosas, pero luego dejé de mentirme a mí mismo y me dije que la razón por la que lo hago es porque es muy divertido (Super Hero, 2010).

A los superhéroes de la vida real les encanta disfrazarse como sus héroes en los cómics del mismo modo que Nyx – una mujer que trabaja algunas noches protegiendo a las mujeres en bares y discotecas de Nueva York – había querido hacer desde que tenía 16 años y “soñaba con ser un superhéroe de cómic”. Mr. Xtreme “soñaba con ser un superhéroe de sus cómics favoritos”, mientras que Crimson Fist reconoció que “todos nos inspiramos en los cómics de una manera u otra” (Tangen, 2016). La manera de hacerlo, sin embargo, es diferente porque no pueden realizar hazañas asombrosas como sus héroes y, al igual que Kick Ass, claramente no están preparados para ello, puede que tengan poca habilidad y subestiman el terreno que patrullan.

CÓMO PATEAR TRASEROS…Y QUE TE PATEEN EL TUYO: LA REALIDAD DE LA “JUSTICIA VIGILANTE”

La película Kick Ass (Vaughn, 2010) parece afirmar que la intervención de los superhéroes se produce en el momento del crimen, deteniendo así el crimen en progreso. Pero esto está fuera del alcance de muchos de estos superhéroes de la vida real que dicen “luchar contra el crimen”, a pesar de que patrullan las calles con esta idea. Por otra parte, en la película, hay momentos de extrema violencia que implican a Kick Ass, pero realmente es Hit Girl la que se involucra en matanzas en nombre de la justicia. Se saltan las leyes porque aparentemente están ayudando a la ley y, de paso, haciendo una sociedad más segura. Los héroes en la vida real, por el contrario, están mucho más limitados en la forma en que buscan justicia. Operan dentro de la ley. Excepto Phoenix Jones, por ejemplo, que tiene varios vídeos de sus peleas callejeras con supuestos agresores (incluso uno en el que rescata a una joven que estaba siendo agredida y ella se da la vuelta y le atiza con el bolso y él sale corriendo (McNamee, 2012)), relativamente pocos están dispuestos a participar en actos violentos o ni siquiera tienen la intención de responder a la violencia. Muchos de ellos están de guardia, listos para llamar a la policía en caso de problemas por lo que debemos cuestionar los sistemas de creencias detrás de sus acciones como superhéroes.

Realmente los superhéroes de la vida real no están hechos para los conflictos de la vida real, a pesar de la experiencia previa que puedan tener, las artes marciales que puedan practicar (Phoenix Jones, Shadow) o la preparación que llevan a cabo para garantizar su seguridad, mientras que al mismo tiempo proyectan una imagen de autoridad (The Black Rat, Mr. Xtreme).

Roces peligrosos con la realidad que están tratando de patrullar pueden volverse en su contra. Phoenix Jones ha sido apuñalado dos veces y le han disparado y ahora está retirado, reapareciendo sólo para hacer entrevistas y galas benéficas (ODN, 2016). Night Warrior de Manchester, Reino Unido, que modela un traje azul de 300 dólares, dice tener “poderes sobrenaturales para hacer el bien” parando peleas y ayudando a las personas sin hogar; recientemente, sin embargo, se ha retirado y ha vuelto a su trabajo cotidiano de jardinero ya que literalmente lo molieron a golpes un grupo de matones (Nusubuga, 2013). También él ahora tiene fiestas infantiles y galas benéficas que atender. Crimson Fist comenzó con la intención de luchar contra el crimen violento, pero pronto se dio cuenta de que eso era ingenuo:

Comencé queriendo ser un superhéroe como Batman, salía por la noche en busca de criminales a los que vencer y hacer de la ciudad un lugar más seguro, pero era poco realista. Era todo oscuro y serio, y finalmente (y por suerte), quemé esa etapa. (Crimson Fist, 2011)

Los héroes de la vida real son al parecer más humanos y caritativos, mientras que al mismo tiempo proyectan una imagen de protección. Generalmente, están en contra de la violencia, pero no la descartan si se tienen que proteger…Aunque a menudo es precisamente por vestirse como lo hacen que provocan la violencia contra ellos; algunos se convierten en la esencia de su propia victimización. No es que vayan buscando problemas, pero su escenificación como tipos duros junto con la idea de justicia que tratan de predicar a criminales peligrosos, a menudo acaba en situaciones conflictivas. Por esta razón, muchos evitan meterse en situaciones violentas aunque su mera presencia se convierte en la razón de la violencia que se produce.

Por ejemplo, un vídeo en YouTube sigue el intento de Dark Guardian de echar de un parque local a los vendedores de droga, a través de la mediación (Goldman, 2009). Se acerca a un hombre sentado – un afroamericano que cuando se levanta es por lo menos un pie más alto que él – y comienza a decirle que se vaya. El hombre le hace caso omiso. Después de insistir, Dark Guardian le pide al hombre que se levante y al hacerlo revela un físico poderoso. En ese momento está claro que Dark Guardian está cagado de miedo y amenaza con llamar a la policía porque dice tener una grabación de él vendiendo droga. “Si no me enseñas una placa te puedes ir a tomar por culo”, le dice el hombre alto. Aunque el vendedor de droga termina yéndose, Dark Guardian confiesa que tenía “miedo” de lo que estaba pasando. Sonriente y reflexionando de manera, ahora sí, aliviada para la cámara, dice:

Estaba listo para saltarle encima, para darle en la garganta, pero es emocionante, da algo de miedo. No sabes si el tipo lleva algo encima (un arma) pero yo no voy a retroceder así que esto se va a poner peligroso (Goldman, 2009).

Dark Guardian está fetichizando su propia persona, fantaseando sobre cómo habría respondido ante una agresión ya que en otras entrevistas con él, casi alardea sobre los riesgos a los que se ha enfrentado y esto también sella su propia ficción personal:

Han amenazado con matarme en numerosas ocasiones, me han sacado pistolas, me han amenazado con una botella rota, me he enfrentado a matones y he estado en medio de grandes peleas, pero nunca he tenido que hacerle daño a nadie mientras patrullaba (RT, 2016).

Al final, las acciones de Dark Guardian, en realidad, hacen poco – simplemente desplaza al camello temporalmente. Además, al mantener su valor de superhéroe después del intercambio de palabras, está reforzando su sentido de la justicia – reflejando una ideología típica de superhéroe. Sin embargo, el hecho de que estaba asustado y lo admitió, refleja su vulnerabilidad humana y es esto lo que recogen otras entrevistas con superhéroes de la vida real. Tomemos como ejemplo esta entrevista con Urban Avenger (un repartidor de pizzas durante el día) (Califaces, 2011):

Urban Avenger: “Hola, soy un superhéroe real, no tengo superpoderes pero tengo un traje y salgo por la noche para intentar ayudar a la gente y luchar contra el crimen”

Entrevistador: “¿Y tú mismo te inventaste el nombre Urban Avenger? “

Urban Avenger: “Sí, lo hice”

Entrevistador: “Bien, y ¿qué más haces? Dijiste que luchas contra el crimen.”

Urban Avenger: “Sí, ehhh…Normalmente, ehhh…Patrullo las calles de varias comunidades de San Diego para, ya sabes…ehhh…básicamente camino por ahí…Ehhh…A veces quito grafitis pintándolos por encima, o le doy cosas a la gente sin hogar, verdaderamente depende de la misión que tenga esa noche.”

Ayudar a la gente es la prioridad y la lucha contra el crimen es secundario, ya que su propia justificación de lo que hace rara vez entra en conflicto. Sin embargo, a medida que avanza la entrevista, en la última parte de la cita, la autoridad desaparece y casi destruye su propia identidad como superhéroe sonando dudoso e inseguro. Lo mismo le pasa a Dark Guardian que parecía estar convencido de su propia identidad de superhéroe en ese momento, sin embargo, en retrospectiva, actualiza sus acciones si las cosas se ponen difíciles.

¿Qué está pasando aquí entonces? En palabras de Kick Ass: “Todo el mundo ama a los superhéroes pero nadie quiere ser uno” – es decir, la idea de ser un superhéroe es el objeto de deseo, en lugar de realmente serlo (Lacan, 2015). A Dark Guardian le gusta la idea de lo que hace, más que la realidad de ello. Más tarde, Mr. Xtreme aparece en la misma entrevista; en su pecho lleva estampado “Unidad de Supresión del Mal”. Mr. Xtreme intenta reequilibrar la entrevista sobre las acciones de los superhéroes y juega con un sentido de dureza ideológica:

Mr. Xtreme: “Lo que hago es bastante Xtremo, por eso me llamo Mr. Xtreme.”

Entrevistador: [Sonando dudoso] “Bien, ummm, sí, luchas contra el crimen. ¿Tienes una misión global?

Mr. Xtreme: “Pues diría que como todos los superhéroes, salvar al mundo.”

Aquí la fetichización del papel se funde con la esencia de la ideología del superhéroe. Mr. Xtreme y todos estos personajes conocen la brutal realidad de que sus intentos por hacer una sociedad más segura son mínimos, sin embargo, cuando se les pregunta por qué hacen lo que hacen, la respuesta es “para salvar al mundo” y esto es un reflejo directo de la influencia ideológica de los personajes de superhéroes en los cómics. Al hacerlo, se atienen a las normas ideológicas que van unidas a los superhéroes: la creencia de que sus acciones “salvan al mundo”. Se espera de ellos que digan eso, creen que son superhéroes. Así que cuando personas como Black Arrow – una cuidadora de ancianos durante el día en Londres – declaran en su blog en internet que “yo soy una superheroína, nací para serlo.”, están sosteniendo esta misma ideología (Tangen, 2016).

Algunos actos caen en la línea divisoria de lo más marginal de la prevención del delito; es decir, que los superhéroes de la vida real no hacen más que difundir mensajes de buena voluntad mientras se disfrazan como sus personajes de ficción (Red Arrow de Hong Kong). Shadow, que escala edificios en Yeovil – un pueblo muy pequeño del Reino Unido – es en realidad un ninja entrenado, como un informe de la BBC nos revela (Tangen, 2016):

Shadow: “No soy un vigilante, soy el tipo de persona que si veo una pelea o algo, no me cruzo de brazos y sigo caminando. Ser un ninja es mi hobby, mi pasión.”

El caso es que en Yeovil casi no hay violencia y el comportamiento anti-social es mínimo, que es probablemente la razón por la que Shadow acaba saliendo de todas formas para enfrentarse a situaciones problemáticas como esta:

[A medida que el coche se para en una zona boscosa, Shadow empieza a reflexionar sobre lo ocurrido]

Shadow: “Esta es la zona donde los jóvenes estaban utilizando pistolas de aire comprimido para dispararle a los cines.”

Entrevistador: “¿Y, hiciste algo al respecto? “

Shadow: “Me acerqué todo lo que pude, les lancé un gruñido [imita un gruñido] y a medida que se pusieron en pie, les dije “¡Largaos!“

Estos superhéroes de la vida real se inclinan más por la divulgación, ayudar a las personas sin hogar, proteger a las personas que salen de marcha, dar ropa y alimentos a los necesitados y vulnerables (como Prowler en Nueva York, Master Legend en Luisiana, Thanatos en Vancouver (Tangen, 2016)). Al hacerlo, obedecen por completo al aparato ideológico del Estado – salir con los equipos de seguridad y trabajar con los líderes locales de la comunidad. Así pues, en realidad, los superhéroes de la vida real están haciendo el trabajo que otras personas deberían estar haciendo – sea el Estado, una agencia o quien sea – sólo que nadie está ahí para hacerlo. Están luchando por cuestiones sobre las que ya se han prometido soluciones en los discursos de los políticos y que aparecen en los informes de la policía sobre mejoras policiales. Luchan por cosas que, de otro modo, ya deberían ser combatidas pero que siguen ocurriendo debido a deficiencias estructurales obvias. Esto dice mucho sobre su motivación, ya que no es realmente para luchar contra el crimen (eso es la ideología del superhéroe), sino para cumplir sus fantasías personales y de paso ayudar a la gente de alguna manera.

CONCLUSIONES

En las ciudades donde patrullan estos superhéroes de la vida real, las estadísticas delincuenciales oficiales se manipulan para que los políticos puedan alcanzar el poder. Los marginados son desplazados fuera de la ciudad como si se tratara de una limpieza social y el crimen violento se desvía de nuestra conciencia colectiva hacia pequeñas frases en las noticias; destellos de estas realidades que se olvidan al día siguiente a medida que nuestros problemas serios se vuelven cada vez más trivializados y normalizados. Sigue existiendo una ausencia de estrategias serias y sostenidas para tratar el malestar de la desigualdad, el desempleo y la pobreza crónica, fallos en la justicia y niveles de corrupción que pervaden el sistema social (Briggs, 2012). Y todos necesitamos un escape hacia una fantasía en un mundo en punto muerto, paralizado frente a una solución y que parte rápidamente hacia un abismo ecológico, financiero y social. Tenemos suerte de que los mecanismos de distracción capitalistas existen en nuestros entornos comerciales para adormecer esta transición (Hall, Winlow y Ancrum, 2008), como por ejemplo, la indulgencia del sueño comercialmente orientado de ser un superhéroe:

La fantasía media entre la estructura simbólica formal y la positividad de los objetos que encontramos en la realidad – es decir, proporciona un esquema según el cual ciertos objetos positivos en la realidad pueden funcionar como objetos de deseo, llenando los espacios vacíos, abiertos por la estructura simbólica formal. (Žižek, 2008: 7)

En el caso de estos superhéroes de la vida real, el objeto positivo (el superhéroe de cómic) es fetichizado porque, como sugiere la teoría Lacaniana, el objeto es precisamente lo que está en “el sujeto más que el sujeto mismo”; lo que fantasea que el Otro (fascinado por mí) ve en mí (Žižek, 2008: 10). Las historias en los medios, los seguidores en internet, los comentaristas en YouTube, todos participan en una idealización de esta forma de resistencia del superhéroe de la vida real (Winlow y Hall, 2006) que después se mercantiliza (Ferrell, Hayward y Young, 2008) a medida que sus acciones generan más atención en las redes sociales. Esto, a su vez, alimenta en algunos un deseo interno de status social, tal vez incluso para hacer cosas cada vez más atrevidas – como Phoenix Jones y Dark Guardian – a sabiendas del valor social asociado a su visualización y la fijación que les produce. Por lo tanto, a diferencia de Kick Ass, el dilema en el que estas personas parecen encontrarse es entre hacer sus acciones de buena voluntad (tiempo limitado, recursos, falta de formación, impacto limitado, etc.) y decir que realizan estas acciones porque ser un superhéroe en la vida real es emocionante, estimulante y conlleva el potencial de acumular un grado de atención social; lo último parece ser más importante a medida que crece su status y esto parece que se refleja en algunas de sus entrevistas (en especial las de Super Hero).

Pero hay más preguntas que hacer. Los superhéroes de la vida real afirman que su motivación es la miseria perpetua que les rodea y, como consecuencia, llegan hasta el punto de que tiene que intervenir; algunos repartiendo justicia con sus propias manos. Si este fuera el caso, entonces ¿por qué no son considerados vigilantes o justicieros? Abrahams, (1998: 9) ha descrito estas prácticas como una especie de prácticas sociales violentas que emergen de los esfuerzos de la comunidad por “dar sentido a sus vidas y mantener algún tipo de orden en su mundo”, sobre todo “en las zonas fronterizas, donde el Estado es visto como ineficaz y corrupto”. Añade que debido a esto, el vigilantismo “ocupa una región limítrofe incómoda entre la ley y la ilegalidad” (7) en la medida en que es formalmente ilegal pero informalmente aceptado. Como resultado de esto, las prácticas del vigilantismo se legitiman con frecuencia a través de nociones de sentido común de “los ciudadanos decentes, respetuosos de la ley, independientes, deseosos de vivir y trabajar en paz, y listos para defender su derecho a hacerlo si el Estado les falla” (3), a pesar del hecho de que en realidad no tienen ningún derecho formal para hacerlo. Además, Rodgers (2010) habla de una “soberanía social” que se desarrolla orgánicamente a raíz de este tipo de miseria en la que las personas se rebelan en un esfuerzo por establecer regímenes localizados pero variables de orden político dentro de unas condiciones más amplias de descomposición social y del Estado, circunstancias económicas limitadas, inseguridad e incertidumbre.

Al contrario que Kick Ass (Vaughn, 2010), y la mayoría de los superhéroes de ficción, sus equivalentes en la vida real están influenciados por el aparato ideológico del Estado; ninguno opera por fuera de la ley y se les castiga cuando se saltan las normas (Phoenix Jones, por ejemplo, fue sancionado por usar gas pimienta). Algunos aprenden pronto, como Kick Ass, que la realidad de enfrentarse al jefe de la mafia para conseguir la “justicia perfecta” es imposible, aunque la ideología del superhéroe les diga que pueden realizar hazañas asombrosas contra los “malos”. Pero tienen que aceptar el hecho de que son ordinarios y humanos, y el hecho de que están tratando con los síntomas de problemas más amplios; generalmente, están en conflicto con “criminales” que a su vez están también unidos a situaciones complejas de exclusión social, opresión estructural, racismo, y personas a las que su horizonte legítimo se les ha estrechado a medida que se han hecho más viejos, lo que ha truncado sus alternativas lícitas. El peligro es que en su afán por hacer de sus calles un lugar más seguro, también están atrayendo una atención negativa y tienen que hacer más esfuerzos para evitar que la gente los victimice. ¿Con qué violencia se encuentran? ¿Con la que ellos interpretan que va a ocurrir? ¿Con la que resulta de sus intervenciones? ¿O con la que resulta de su mera presencia?

Esto es, quizá, la razón por la que muchos de los que se dedican a “combatir el crimen” a través de medios pacíficos, como organizar protestas, ayudar a la gente sin hogar, ser una inspiración para los que caminan las calles, desisten de ello bien como consecuencia de lesiones o por carecer del tiempo y recursos financieros necesarios. Ellos, como nosotros, se dan cuenta de que lo que pueden hacer tiene límites. Como muchos de estos héroes de la vida real, a nosotros como académicos, nos gustaría pensar que escribimos artículos en nombre del cambio, fuera de los confines de la normalidad académica que tiende a estrangular la innovación y la crítica, aferrándose a su pomposidad narcisista, en una publicación que crece en popularidad pero que es mirada con malos ojos por sus equivalentes criminológicos establecidos a causa de su diversidad textual y libertad. La diferencia es que a los superhéroes de la vida real les gustan los cómics más que a nosotros, y a nosotros nos gusta escribir más que a ellos, si no estaríamos todos en la misma página. Como las que acabo de escribir.

BIBLIOGRAFÍA

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McNamee, R. (2012, 24 Marzo). Phoenix Jones Stops Assault. [Archivo de Video] citado en https://www.youtube.com/watch?v=Fu7TCu9a3sM

Nusubugu, J. (2013, 16 Marzo). Salford superhero hangs up cape after being punched in the face in Manchester . [Archivo de Video] citado enhttp://metro.co.uk/2013/03/16/salford-superhero-hangs-up-cape-after-being-punched-in-face-in-manchester-3545109/.

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Rodgers, D. (2010). When vigilantes turn bad: Gangs, violence and social change in urban Nicaragua. In D. Pratten and A. Sen (Eds.), Global vigilantes. (pp. 349-370). London, UK and New York, USA: C. Hurst & Co. and Columbia University Press.

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Thanatos (2011, 13 Junio). Thanatos. [Archivo de Video] citado en http://reallifesuperheroes.com/2011/07/13/thanatos/.

Vaughn, D. (Director) (2010) (Director) Kick Ass. [DVD]. Reino Unido: Universal Studios.

Wertham, F. (1954). Seduction of the Innocent: The Influence of Comic Books on Today´s Youth . World Heritage Encyclopedia.

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