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1.- INTRODUCCIÓN

Todos los psicópatas realmente juegan con una gran ventaja. Al resto de los mortales nos ganan en algo. Por eso, casi siempre que deciden  cometer un crimen, lo consiguen...  Ellos no tienen miedo, son depredadores sociales[1]. Esa es su mejor arma y el motivo de que nos produzcan pavor y un gran desconcierto puesto que no entendemos el porqué matan con esa frialdad. Lo que los distingue del resto de nosotros es un agujero completamente vacío en la psique, en donde deberían estar las funciones de humanización más desarrolladas. Su ausencia total del sentimiento de temor, remordimiento y empatía  los convierten en máquinas de matar: planean, ejecutan y disfrutan rememorando su acto.  JAVIER ROSADO CALVO es uno de ellos.

Actualmente el mercado se extiende prácticamente por todo el planeta y llega a todos nuestros hogares gracias al mundo virtual, el cual trata de facilitarnos la “ardua” tarea de consumir productos.

Y claro, dentro de la multitud de productos posibles a elegir, nos encontramos con algunos más aceptables o adecuados y con otros que no nos lo parecen tanto. Siempre entran en juego en este tipo de debates la propia cultura; la concreta educación recibida; el tipo de valores que sostienen las propias creencias, etc. En definitiva, y como vulgarmente se suele decir: “para gustos, colores”.

Hoy en día, conocemos la existencia de esta famosa envenenadora del siglo I. d. C. gracias a la narración de autores como Juvenal, Suetonio y –sobre todo– por la obra Anales, de Tácito; donde el historiador la califica de malvada al haber sido condenada por inventora de venenos y famosa por sus maldades, reconociendo su notoria influencia durante los reinados de los emperadores Claudio y Nerón, cuando fue guardada como uno de los instrumentos del Estado (en especial, al servicio de la siempre fiera, siempre amenazadora Agripina). 

Se dice que cuando una mujer llega a ser criminal, es peor que ningún hombre. No es cierto, lo que ocurre es que influye la impresión que nos dan, y como es peor la que produce una mujer que un hombre delincuente-criminal, apreciamos el grado de maldad por el horror que inspira.

Por lo general, la mujer infringe menos las leyes, no tan gravemente como el hombre, y reincide con menos frecuencia una vez que recupera la libertad.

¿A qué características hay que atender a la hora de clasificar a un asesino múltiple? ¿Es fácil hacerlo? ¿Dónde pueden trazarse las líneas que diferencien entre las distintas tipologías? ¿Para qué nos sirve clasificar a un homicida múltiple? Éstas son algunas de las cuestiones que trataré de abordar en las siguientes líneas. Pero antes de entrar en materia quiero aclarar que lo que a continuación expongo es un punto de vista y un razonamiento personal, lógicamente influido por la lectura de manuales y libros relacionados con la materia, que me han hecho llegar a unas conclusiones que pueden estar más o menos acertadas en función del pensamiento crítico de cada profesional.

En el año 2005, la Behavioral Analysis Unit -2 (dedicada a investigar los delitos contra adultos), perteneciente al National Center for the Analysis of Violent Crime (NCAVC) del FBI, organizó un Simposium sobre Asesinatos en Serie (Perspectivas Multidisciplinarias para Investigadores), al objeto de reflexionar sobre el estado actual de las estructuras dedicadas a investigar este fenómeno delictivo, para detectar problemas tanto metodológicos como de procedimiento y efectuar así un más eficiente afrontamiento policial.