El Hombre del Saco no es un concepto, una superstición popular, ni una leyenda urbana. No es solo la representación del miedo en la infancia. Existe, ha existido siempre. Embaucadores de niños con una mezcla de maldad y seducción, atrayéndoles con los más variados “ganchos”.

“Cuidado con el Hombre del Saco, que se lleva a los niños para siempre”,  “Cuidado con el Camuñas”,  “Cuidado...”. Con esta cantinela han crecido millones de niños. Canciones de cuna lo recordaban noche a noche “A dormir mi niño que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco”, “Duérmete niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá”.