RESUMEN

El avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su asentamiento en el entorno del menor de edad han contribuido a incrementar la preocupación existente en las instituciones europeas dedicadas a la legislación. Esto es debido a la percepción de vulnerabilidad que genera el menor con el uso de estas TIC. Por ello, se han promulgado una serie de normas que tratan de prevenir la victimización de estos menores proponiendo una serie de mecanismos a los diferentes países que se inscriben en el marco de la Unión Europea. Para analizar este contexto surge el proyecto de EU Kids Online , que trata de recabar una gran cantidad de datos de forma empírica con el fin de realizar una serie de recomendaciones con una base científica. A su vez, desde la Criminología se está planteando en los últimos años un enfoque preventivo para la ciberdelincuencia basado en una readaptación de la Teoría de las Actividades Cotidianas a las características especiales del ciberespacio. Hemos tratado de aplicar todas estas perspectivas al delito denominado online child grooming para analizar su tipificación en el art. 183 ter del Código Penal español y realizar a su vez una propuesta alternativa para su prevención.

PALABRAS CLAVE

child grooming, EU Kids Online, menor, prevención, Teoría de las Actividades Cotidianas, TIC.

El Art. 40.3.a) de la Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989, pidió a los Estados miembros de la ONU que establecieran una edad mínima antes de la cual se presumirá que los niños no tienen capacidad para infringir las leyes penales; pero su petición mantuvo la habitual flexibilidad que caracteriza este ámbito, de modo que no existe ninguna disposición internacional sobre justicia juvenil que establezca, expresamente, cuáles son las edades mínima y máxima entre las que se comprende el indeterminado concepto de “menor delincuente”. Esa indefinición obedece a una razón muy sencilla: se trata de unos principios básicos que el Derecho Internacional ha logrado consensuar para fijar unas reglas mínimas aplicables a la gran diversidad de ordenamientos que existen en todo el mundo. La primera regulación que trató de acotar ese margen de apreciación nacional fueron las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de menores [conocidas como las “Reglas de Beijing”]. Ese mínimo común se adoptó mediante la Resolución A/RES/40/33, de 29 de noviembre de 1985, en pleno Año Internacional de la Juventud.