Resumen: La criminalidad femenina siempre ha sido objeto de olvido, ya hablemos dentro de un nivel teórico o dentro de la práctica de las investigaciones científicas del campo de las ciencias penales. Considerada poco esencial e intranscendente, sus cifras de incidencia carecen de relevancia, por lo que no ha constituido por el momento un problema social claro. Pero, en las últimas décadas, esta tasa de delincuencia femenina ha ido creciendo, y las mujeres se han visto involucradas en una gran variabilidad de delitos. Delitos, muchos de ellos, ligados tradicionalmente con el género masculin por la violencia implícita que conlleva su ejecución, como es el caso de los asesinatos en serie.

El objetivo de este artículo es adentrarnos un poco en la conducta criminal de estas mujeres. Mujeres que, como bien refleja Marisa Grinstein en sus libros Mujeres Asesinas, “buscan liberarse, o que buscan venganza, o que, en su dolor, no saben qué buscan. Mujeres asesinas que se convierten en eso cuando se les agotan las alternativas. Mujeres que matan, casi siempre, a aquellos que aman o amaron”.

Palabras clave: criminología, mujeres, envenenadoras, viudas negras, asesinas seriales

Se dice que cuando una mujer llega a ser criminal, es peor que ningún hombre. No es cierto, lo que ocurre es que influye la impresión que nos dan, y como es peor la que produce una mujer que un hombre delincuente-criminal, apreciamos el grado de maldad por el horror que inspira.

Por lo general, la mujer infringe menos las leyes, no tan gravemente como el hombre, y reincide con menos frecuencia una vez que recupera la libertad.

El último eslabón en la cadena de teorías que tratan de explicar el comportamiento criminal femenino nos conduce hasta el supuesto evidente final de la conducta delictiva: el encarcelamiento de los delincuentes.

Todo encarcelamiento produce una serie de efectos en la persona que sufre este proceso y la mujer no va a librarse de ellos.

TEORÍA DEL CONTROL SOCIAL

Mientras que los enfoques hasta ahora vistos no se han cuestionado la participación política del Estado en la definición de la criminalidad, un actual y amplio sector de criminólogos han tratado de dar una nueva perspectiva centrando su interés en la problemática del control social ejercido por el Estado a través de sus distintas instancias formales.

Los enfoques funcionalistas se basan en la teoría del rol que defiende la importancia de la socialización diferencial entre hombres y mujeres a la hora de desempeñar sus roles respectivos y, por ende, de explicar su conducta, rechazando de esta manera el determinismo biológico-individual.

A mediados del siglo pasado las explicaciones sobre la delincuencia femenina dejaron atrás una resistente defensa de las teorías biológicas que se iba tiñendo tímidamente con pinceladas sociales para entrar de lleno en teorías marcadamente sociales; estas teorías aparecieron en los años setenta y fueron en parte el reflejo de la influencia de los presupuestos defendidos por el Movimiento de Liberación de la Mujer, así como de las organizaciones que se ocuparon de la defensa de los Derechos Humanos.

TEORÍA DE OTTO POLLACK

Otto Pollack en su libro “The criminality of women” sentó las bases de la llamada teoría del tratamiento diferenciado que defiende que la mujer recibe un tratamiento mucho más benigno que el hombre tanto por la policía como por parte del poder judicial y las instituciones penitenciarias, haciendo que su delincuencia sea más oculta al tener un carácter enmascarado, su premisa parte de que la delincuencia que comete la mujer se relaciona con delitos que se suelen cometer muy raramente (por ello son cometidos por mujeres) con lo que estadísticamente se detienen a muchas menos mujeres que a hombres y cuando esto sucede se manifiesta una gran comprensión hacia sus delitos por parte de todos los estamentos del sistema legal.

Resumen: El presente trabajo versa en una reflexión acerca de la intervención psicológica que, en el seno de una asociación, realizo junto a otros compañeros. Los participantes de la misma son hombres con condenas por agresiones sexuales a mujeres adultas. Uno de los objetivos del presente trabajo consiste en poner de manifiesto que mucho de lo que se sabe teórica y académicamente sobre los agresores sexuales, no es completamente fiel a la realidad una vez tienes a una de estas personas delante, y que existen enormes problemas metodológicos, de evaluación y de tratamiento.

Palabras clave: agresor sexual, psicopatía, evaluación, tratamiento.

Desde que se empezó a intentar dar una explicación científica (y no únicamente basada en conceptos morales y creencias religiosas) a la conducta delictiva de las mujeres el ciclo menstrual siempre ha sido un discurso recurrente entre los estudiosos, convirtiéndose en referente histórico de la literatura sobre este tema, tal es su influencia que se llega atribuir a la crisis catamenial el factor causativo de la delincuencia en la mujer.

Siguiendo la senda de Lombroso y Ferrero otros estudiosos intentaron explicar la delincuencia femenina amparándose en el método científico de la escuela positivista, continuaron fomentando ideas machistas y estereotipadas que falseaban la realidad hasta ajustarla a la visión predominante de la época a fin de recluir a la mujer que osaba a romper los cánones establecidos en cárceles u hospitales psiquiátricos, y siempre bajo la supervisión de los hombres que decidían cómo debía ser una buena mujer perfectamente integrada en “su” sociedad.

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