Con frecuencia se afirma que las cárceles son universidades del crimen, y en gran medida se han merecido ese calificativo por la forma en que “mal funcionan”, es indefendible este argumento; empero, para llegar a la universidad se debe pasar anticipadamente por otros niveles. 

El nivel primaria de la educación en delincuencia”, impartido en la escuela que tiene mayor penetración en la psique del individuo, es la familia. La desintegración familiar es un factor de ingente valor en la formación de personalidades antisociales, debido al cúmulo de contingencias que ocurren al seno familiar y que se magnifican con la desintegración de éste; originando un número considerable de individuos con predisposición importante hacia la delincuencia, tales fenómenos que se traducen en patrones conductuales, trasciende de padres (o de quien los supla) a hijos; sea por imitación o por la falta de preceptos conductuales de refreno.