Hace poco tiempo recibí la grata llamada del emprendedor José Servera, preocupado por un tema de seguridad vial y por ende, de seguridad e integridad física de los menores. El criminólogo Servera no entendía (como tampoco entendí yo) que algunos padres fuesen tan incautos como para arriesgar la vida de sus hijos. Le dije a José Manuel que se calmara, ¡que esto lo vamos a arreglar! Que había poca regulación y poca información sobre el tema que me comentaba, que no era una preocupación excesiva pero que sí que habría de alguna forma, a través de la empresa, informar a los clientes sobre las consecuencias y sobre el uso de la maquinita que sin más preámbulos voy a comentar. Los dos quedamos más tranquilos y Servera pudo continuar con su curro de madero de segway lo que restase de verano.