El objetivo de la Ciencia es adquirir conocimientos acerca de la realidad, por lo que elegir el método adecuado para cumplir el objetivo citado deviene fundamental. Así, el método inductivo se asocia generalmente a la investigación cualitativa mientras que el método deductivo se asocia con la investigación cuantitativa. La investigación cuantitativa es aquella en la que se recogen y analizan datos cuantitativos sobre las variables estudiadas; la investigación cualitativa evita la cuantificación.

Lo que diferencia esencialmente ambas metodologías es que la cuantitativa estudia las relaciones entre variables cuantificadas, mientras que la cualitativa estudia esas relaciones en sus contextos situacionales. La cualitativa se dirige a penetrar en la naturaleza profunda de las relaciones observadas, mientras que la cuantitativa pretende determinar la fuerza de esas relaciones entre variables.

La Constitución de 1978 atribuye a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en su artículo 104, la misión de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, misión que es desarrollada por la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en la que, en su apartado g, del artículo 11, se encomienda, entre otras misiones, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado investigar los delitos para descubrir y detener a los presuntos culpables, asegurar los instrumentos, efectos y pruebas del delito, poniéndolos a disposición del Juez o Tribunal competente, y elaborar los informes técnicos y periciales procedentes.

Es común entre la comunidad científica considerar que en el estudio de casos se produce un sesgo hacia la verificación en el sentido de que existe una tendencia a confirmar las nociones preconcebidas del investigador. La experiencia de este investigador le ha mostrado que muchos investigadores policiales descansan mucha de su seguridad argumental en lo que denominan “su olfato policial” a la hora de elaborar hipótesis y descubrir indicios que permiten comprobarla, cuando en realidad ignorar otros datos que las falsan totalmente.

En su empeño por alcanzar el máximo rigor científico en la elaboración de perfiles psicológicos de delincuentes violentos, los casos elegidos por el perfilador psicológico han de compartir dos características muy concretas: su relevancia y su naturaleza.

Deben ser relevantes por la gravedad de los actos que se contemplan y por las consecuencias que de ellos se derivan. Los casos, delitos violentos como el homicidio y la agresión sexual, muestran variedad de agresores que eligen diferentes tipos de víctimas y que las agreden utilizando diferentes estilos para las mismas conductas, de tal modo que evidencian ser diferentes personalidades que llevan a cabo muy similares comportamientos. Son hechos que provocan un gran sufrimiento a las víctimas y a su entorno, cuando no la muerte, a la vez que provocan un gran daño a la sociedad en la que suceden, que ve mermada su libertad y su derechos fundamentales a la vida y a la seguridad.

En el caso concreto de la elaboración de un perfil psicológico de un delincuente desconocido que ha cometido un crimen, la investigación pertinente pretenderá extraer conclusiones sobre algo desconocido (el delincuente) a partir de algo conocido (los indicios del delito), o lo que es lo mismo, pretenderá realizar inferencias a partir de éstos para llegar a aquél. Partiendo de la información obtenida en torno a un delito, se tratarán de inferir características de su posible perpetrador, de tal modo que esas conclusiones obtenidas permitan a los investigadores policiales restringir el conjunto de individuos sospechosos para proceder a una más pronta identificación y posterior detención del autor o autores del delito en cuestión.