Investigación criminal y proceso de inteligencia. Hacia la interdisciplina

Septiembre 04, 2011 17494
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Consideraciones generales

El fenómeno de la serialidad criminal desde siempre ha presentado dificultades a las autoridades policiales en la resolución de los diversos casos. Si bien no entraremos en detalles de asesinos seriales en particular, sólo por mencionar algunos tales como Ted Bundy, John Wayne Gacy, Jeffrey Dhamer, se han cobrado una veintena y más de crímenes antes de ser apresados.

Es cierto que asesinos en serie ha habido a lo largo de la historia. De éstos se tienen registros de algunos, como Gilles de Rais, Galius, la Condesa Elizabeth Báthory. Igualmente, la denominación “asesino serial” no es tan vieja como el fenómeno, sino que se acerca mucho a la actualidad.

La misma es planteada por primera vez por Robert Ressler, miembro del FBI, quien se ha desempeñado como agente especial en la Unidad de ciencias del comportamiento de esta fuerza de seguridad. Con el ánimo que él la acuña, vendría a ser el siguiente: el término asesino serial hace alusión a las series televisivas, donde cada capítulo terminaba inconcluso y con un final que se resolvería al capítulo siguiente. La idea de Ressler era retratar el hecho de que con cada homicidio perpetrado por un asesino en serie, probablemente al siguiente se echaría más luz sobre el caso, pero tal vez no se resolvería del todo.

Algunos autores han dado algunas definiciones del término “asesino serial”. Entre ellos Douglas y Burguess lo definen como “ aquél que realiza tres o más homicidios en diferentes lugares, en momentos diferentes de tiempo, que puede consiste en días, semanas o meses. Egger, por su parte, sólo habla de la necesidad de cometer un segundo delito en la persona de una víctima desconocida, también en otro lugar, y en un momento posterior. Pero la mayoría de los autores se decanta por considerar un mínimo de tres asesinatos para definir a un asesino en serie”1.

No es casual entonces que la gran mayoría de los autores coincida en que para que un asesino sea considerado en serie se tengan que dar al menos tres crímenes. Igualmente, la serie se funda con un elemento externo a los crímenes que es el lector que los investigue. Es decir, que para que se constituya la serie, para que se funde, debe advenir un elemento que los encierre y les de el estatuto de serie. Este cuarto elemento, que funda la serie es la investigación, la lectura, el análisis de los crímenes. Si este elemento no existiera, la serie no se fundaría, ya que no habría nadie ni nada que relacione los crímenes. La serie no se funda en sí misma, no está dada de suyo en la vacua concatenación de los delitos, sino que hay que crearla.

Y la serie se funda por un externo a la misma sólo para analizar, evaluar, investigar, y eventualmente (y en el mejor de los casos) develar y encontrar al asesino serial, el asesino desconocido.

Para esta difícil tarea, el equipo interdisciplinario que encare la investigación2, se servirá de varias herramientas que las distintas disciplinas intervinientes puedan ofrecer. Pero el punto de arranque de toda investigación tiene que ver con la escena del crimen, una vez hallado el cuerpo de la víctima. Hacer un racconto de todas las herramientas sería sólo un trabajo estéril desde el punto de vista científico, puesto que esto ya se ha repetido en varios espacios de intercambio científico, tales como revistas, congresos, etc. Hacia el final de este trabajo, dejaremos deslizar algunas cuestiones más acerca de lo que se puede ofrecer para estos menesteres, y tiene que ver con el papel que pueden llegar a jugar los servicios de inteligencia, y más en particular, el papel que las disciplinas psi puedan desempeñar. Porque se considera que una investigación criminal que tome a la escena del crimen como un texto, y funde una serialidad en los crímenes de un asesino serial, es un proceso de inteligencia.

 

Algunas especificaciones

Es harto sabido que la investigación criminal es materia de fuerzas de seguridad y policiales, pero una conjugación entre éstas y los servicios de inteligencia, o al menos algunas de sus áreas, podrían brindar mayores herramientas y agilidad en la resolución de estos hechos.

Si tenemos en cuenta a la escena del crimen como un texto a leer por el equipo interdisciplinario, encontramos que la serie será una narración, un texto, escrito sobre una serie de crímenes y el texto será lo que se transmite con estos elementos. Retomando la idea anterior de serie, es importante hacer la salvedad que unos elementos descolgados como ser varios crímenes, pueden ser una serie para algunos lectores, y pueden constituirse en una serie diferente para otros lectores. Es decir, que de acuerdo a quien funde la serie que variará el significado y el texto de la misma. Por este motivo, que el texto de la escena del crimen, podrá variar para los diversos investigadores, y lo que busquen y encuentren en la misma también podrá variar por estas cuestiones. Es por eso que el equipo interdisciplinario debe mantener un consenso en relación a cómo interpretar y encarar la investigación.

 

Herramientas para la investigación

Siguiendo con lo planteado más arriba, si tomamos en cuenta a la escena del crimen como un texto, tendremos en cuenta a la hora de la investigación el armado del perfil psicológico del asesino serial. Antes de seguir, cabe consignar que se considera a la escena del crimen al lugar del hallazgo de la víctima, ya que bien puede suceder que la víctima sea ultimada en un lugar y luego trasladada a otro. Será en el lugar donde es hallada que se tomará como escena del crimen, ya que ésta ya encierra algo del asesino, ya está hablando algo acerca de su idiosincrasia.

Según Garrido Genovés, la técnica del perfil psicológico de un asesino es “aquella que proporciona información derivada del escenario del crimen para ayudar a la investigación. [...] de esta manera, parece claro que lo característico de la técnica del perfil criminal es atender a las huellas de comportamiento que quedan “impresas” en el escenario del delito. [...] el criminólogo o psicólogo forense ha de reunir toda aquella información que le ayude a comprender qué es lo que sucedió, qué tipo de persona pudo hacer aquello, y cuáles son las características de personalidad más probables en tal individuo”3 .

Es decir, que igualmente en un comienzo, cuando se funda una serie, se deben evaluar los elementos para saber si corresponde a un mismo autor. Para esto, se tendrá en cuenta el tipo de víctima, el patrón de elección de la misma, el modus operandi del asesino, etc. a fin de saber si corresponde a un asesino en particular.

Otra herramienta importante para el análisis de la escena del crimen como un texto está dado por la autopsia psicológica. Esta herramienta tiene que ver con el análisis psicológico de la víctima. Igualmente, se considera que sólo con el análisis psicológico, se estarían perdiendo muchas cuestiones importantes, ya que el análisis victimológico debería englobar más elementos, ya que la autopsia psicológica, según Shneidman y Farberow, es sólo un método para “dilucidar los casos de muerte dudosa, mediante un procedimiento focalizado en la clarificación de la naturaleza del óbito en cuestión centrada en los aspectos psicosociológicos”4. Es decir, que sólo se limita a cuestiones psicobiográficas, donde se pone énfasis en el examen de los eventos en la vida del fallecido, inmediatamente después de su muerte.

Este procedimiento es considerado como un proceso de recolección de datos del occiso que permite reconstruir su perfil psicológico y el estado mental antes del deceso. Para el desarrollo de dicho procedimiento, es necesario el trabajo interdisiciplinario entre médicos, abogados, psiquiatras y psicólogos forenses.

  La Autopsia Psicológica como técnica pericial surge en los EE.UU. como una necesidad administrativa de definir la etiología médico legal en los casos de muertes dudosas donde no se contaba con los elementos suficientes para afirmar si se trataba de un suicidio o un accidente.

Un exponente importante en esta materia es Teresita García Perez, cubana, quien ha desarrollado un protocolo estandarizado llamado MAPI, en el cual constan varios ítems de información sobre la víctima. Este protocolo es tomado a personas que han conocido al occiso y de acuerdo a las respuestas brindadas, se arma el perfil psicológico del mismo.

Este punto es importante aunque lo considero insuficiente. Es cierto que haciendo un perfil psicológico de la víctima y analizando sus sucesos de vida, bien puede detectarse, tal vez, el hecho que precipite a la víctima a que se ubique en dicho lugar. Pero aportaría más elementos hacer un proceso de inteligencia (ICIA) sobre la víctima para conocer más detalles acerca de ella y evaluar elementos que pueden escaparse a esta herramienta. Sobre esta cuestión del proceso ICIA hablaremos al final del presente, ya que sería una suerte de modo de encarar la investigación y de analizar la escena del crimen como un texto.

Según García Pérez (1999), el MAPI a diferencia de todos los modelos revisados está completamente estructurado y sistematizado, de forma tal que se disminuye al mínimo el margen de sesgo, debido a que todos los peritos o auxiliares de la justicia que aplican dicho protocolo deben realizarlo de la misma manera, guiándose por un instructivo con posibilidad de respuesta cerrada, precisamente para evitar la inclusión de elementos subjetivos en la valoración de cada caso y, además, para hacerlo verificable por terceras personas.

  La metodología científica utilizada para validación del MAPI, fue desarrollada por el Ministerio de Salud Pública y el Instituto de Medicina Legal de Cuba a través de tres investigaciones realizadas durante el período de 1990 a 1996 en víctimas de suicidio, homicidio y accidente, las cuales demostraron que recurrir a terceras personas para obtener información de fallecido resulta confiable, que el método es viable y el instrumento MAPI es aplicable y generalizable.

Según la autora, la autopsia psicológica se puede utilizar, y de hecho se utiliza, en casos de muerte dudosa, donde no se sabe si la causa fue un suicidio o un homicidio. En estos casos, esta herramienta, obtenido una vez el perfil, permite, en el mejor de los casos, soslayar si la víctima tenía un perfil suicida o no. Esto no es un tema menor, pero en la problemática que nos convoca, no es menester referir algo, ya que sólo nos abocamos a la autopsia psicológica en víctimas de asesinos seriales.

Siguiendo con las herramientas planteadas, encontramos otra en el perfil geográfico. Esto tiene que ver con todo lo referido al campo físico propiamente dicho de la escena del crimen. En este punto, se analizarán todas las cuestiones referidas al lugar de la escena, la disposición geográfica, tipo de terreno y relieve, accidentes geográficos, cercanía y lejanía con otros lugares, etc. MAPA MENTAL

¿Qué permiten pesquisar estos elementos? Por ejemplo, si una víctima fuera hallada en un lugar fuera de una zona urbana, da para pensar que el asesino cuenta con un vehículo lo suficientemente grande para transportar a su víctima, ya sea que la transporte ultimada o no. De acuerdo a esto, se puede saber qué tipo de vehículo posee (automóvil, camioneta, furgoneta, etc.) que proporcionará datos sobre el perfil del mismo.

Si se sabe el tipo de vehículo, se puede pensar que dejó a su víctima en su horario laboral (puede ser un repartidor de algunos productos que le obliga realizar viajes durante los repartos) y de acuerdo a si son encontradas más de una víctima en lugares alejados entre sí, se puede inferir su ocupación y rutas que toma cuando abandona a la víctima o cuando la ultima.

Por otro lado, teniendo en cuenta diferentes lugares donde son halladas las víctimas, se puede inferir también, o dar una aproximación, de su lugar de residencia.

Por tanto, algunos autores sostienen que está relacionado con las características físicas del lugar, ya que intenta generalizar la vinculación  de las localizaciones de la escena del crimen con la probable residencia de un agresor desconocido.  Aunque este tipo de perfil  es primordialmente empírico porque se basa en la evidencia física del lugar del hecho, emplea el concepto de "mapa mental" y trata de reconstruir una representación psicológica relevante de las áreas del crimen en donde el agresor se sienta confortable. Un perfil geográfico es de gran ayuda para refinar el perfil de la escena del crimen, ya que lo que se intenta es generalizar la vinculación de la localización de la escena del crimen con la posible residencia del agresor.

 

Proceso de inteligencia

La ICIA es una cuestión de Estado. Igualmente, sería muy ingenuo suponer que sólo los Estados son los únicos facultados para llevarla a cabo a través de sus diferentes servicios. Sólo por mencionar algunas, encontramos organizaciones privadas de ICIA con un perfil multinacional, como ser Kroll Asociated, Siacorp, y algunas otras de menor renombre.

En Argentina, coexisten al menos 30 servicios de inteligencia que son estatales. A partir de la ley 25520 de 2001, se reorganiza el sistema de inteligencia nacional, y se da estatuto de ley a dicha organización con una ley pública. Todas las leyes y decretos anteriores que la regulaban (aunque muchas cuestiones continúan regulándose de esta manera) son de carácter secreto. El último órgano y director de este sistema nacional de inteligencia, es la actual S.I. (ex SIDE) a la cual deben responder todos los servicios del país, aunque en la práctica sabemos que no es así y de hecho, existe mucha competencia entre los diversos servicios, mas se han observado casos de cooperación y respeto entre otros.

En un proceso de inteligencia, lo primero que llega son los requerimientos especiales de inteligencia. Es el qué se necesita sobre alguna cuestión. A partir de este momento, se moviliza toda una maquinaria de reunión de información, para una vez recabada la misma, sea elevada a una instancia superior de análisis de dicha información. En la reunión de información, y con esto se espera romper con algunos mitos, bien se puede utilizar la técnica del espionaje, que no es equivalente a inteligencia. La inteligencia en este caso es la estrategia, y el espionaje la herramienta para llevarla adelante, pero sólo se limita a la etapa de reunión. Cuando la información ya está agotada, los especialistas en análisis la analizan, valga la redundancia, para elaborar hipótesis en función de los requerimientos planteados y de la información presentada.

El ciclo de inteligencia son los pasos imaginarios por medio de los cuales se reúne la información, se convierte en inteligencia y se pone a la disposición de los usuarios. La preparación de inteligencia se puede dividir en cuatro fases:

  • Planificación del esfuerzo de búsqueda de inteligencia
  • Búsqueda de Información
  • Tramitación
  • Diseminación y uso

Las cuatro fases se pueden presentar a la vez, son el común denominador en la producción de inteligencia de todo el esfuerzo de inteligencia. Podemos comparar el proceso de inteligencia con un ciclo: de allí el título descriptivo - "Ciclo de Inteligencia". El ciclo indicado aquí es sencillamente un instrumento ideado para ofrecer una idea compuesta de las funciones llevadas a cabo por el personal de inteligencia en la preparación de la inteligencia para el uso que se requiera.

En el estudio del ciclo de inteligencia no es de importancia crítica el orden de consideración de las fases, ya que se puede introducir información en cualquier fase según sea necesitado. El ciclo de inteligencia no tiene ni principio ni fin. Cualquier secuencia que organiza el proceso de razonamiento con lógica es aceptable.

Como bien se dijo más arriba, el proceso de inteligencia es dinámico, flexible, e implica inventiva, creatividad a la hora de la reunión de información, y por sobre todas la cosas, en un principio no se descarta ninguna posibilidad de nada. Serán los analistas quienes desechen la información que no sirva.

Serán los especialistas en análisis de inteligencia quienes hagan aportes a la metodología y pasos a seguir, para poner a disposición la información ya procesada por el resto del equipo interdisciplinario y encarar la investigación de acuerdo a cómo se vienen dando los acontecimientos. Por otro lado, también en su experiencia profesional, podrán anticipar escenarios futuros a cómo pueden darse los siguientes crímenes y en función de esto, ir recabando información anticipada sobre estas cuestiones, para su análisis y futura disposición al resto del equipo.

 

Consideraciones finales

Pues bien, planteado de manera reducida el proceso de inteligencia, postulamos que en una investigación criminal que tome a la escena del crimen como un texto, es un proceso de inteligencia. En dicha investigación, el equipo debe ser interdisciplinario, contando con una conjugación entre la fuerza de seguridad o policial que esté a cargo y con algún servicio de inteligencia o área de inteligencia de dicha fuerza si la tuviera.

Dado que el proceso de inteligencia es flexible, la investigación por lo tanto lo será, además de analizar los elementos que ofrezca la escena del crimen de acuerdo a las disciplinas intervinientes. Es decir, que los requerimientos de inteligencia estarán dados por la premura por resolver los delitos y encontrar al culpable, y en función de esto, el equipo de investigación, sirviéndose de las armas de la inteligencia, harán una reunión de información, ya sea en bruto o como valor agregado, a partir de las fuentes que tengan a su disposición

Y visto que la inteligencia lo que intenta hacer es una prospección, adelantarse, anticipar, será el fruto de la investigación y a la inteligencia que se haga, una anticipación a lo que el asesino serial intente hacer, el lugar donde pueda cometer un crimen o captar a una víctima, el tipo de víctima que busque, y en definitiva, la identidad del mismo o un perfil acabado y certero para su captura.

Es sabido que la actividad de inteligencia cuenta con fuentes de información, redes de informantes claves, tecnología de reunión, y finalmente, experiencia y personal capacitado para análisis de información y de situaciones problemáticas y complejas, que bien pueden franquear y agilizar pasos de la investigación y capturar al asesino serial lo más rápido posible. Un principio de la criminalística reza que mientras más tiempo se pase desde la consumación de un hecho, más lejos se está de la verdad. Es hora de que las distintas agencias de inteligencia y de seguridad el Estado dejen algunas diferencias de lado, y conjuguen su trabajo en pos de una mejor resolución de casos y conflictos, para una mejor aplicación de la justicia. Y que en definitiva, no se pase tanto tiempo desde la comisión de un crimen hasta su resolución.

Como afirma Sherman Kent, gran teórico de la actividad de inteligencia, "la inteligencia no es un fin en sí mismo, sino que es un valor agregado de la información para resolver cualquier cuestión de Estado"5. Podemos agregar, incluso la captura de asesinos seriales, y la resolución de crímenes de cualquier índole, más como se encuentra la situación de inseguridad en el país, debe ser una cuestión de Estado, y el mismo debe apelar a todas las herramientas de las que pueda servirse para encontrar una solución. Toda investigación criminal, de algún modo, encierra gran parte de los elementos del proceso de inteligencia, y debería haber una mutua colaboración entre estas instancias para arrimar a buen puerto en estas cuestiones. La inteligencia y sus diversos servicios, deben atravesar también estas cuestiones.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  • Agozino, A: Diccionario de Inteligenica, Ed. Seguridad y Defensa, Bs As, 2006.

  • Cairo, J; Saniez, L: Manual de Inteligencia criminal, Ed. Seguridad y Defensa, Bs As, 2006

  • Disanto, Luis: "Fenómenos de serialidad criminal. Una cuestión psi - jurídica", en página web www.psicologiajuridica.org

  • Garrido Genovés, Vicente: “El perfil psicológico aplicado a la captura de asesinos en serie. El caso JF”, en Rev del Colegio de Psicólogos de Madrid, 2002.

  • Kent, Sherman: Inteligencia Estratégica, Ed. Pleamar, Bs As, 1948.

  • Miotto, N.: “Reformulación de la autopsia psicológica desde su utilización en el marco de la interrelación víctima victimario en homicidios pasionales”, en Memorias del V Congreso Iberoamericano de Psicología Jurídica, Santiago de Chile, 2005.

 

1Garrido Genovés, Vicente: “El perfil psicológico aplicado a la captura de asesinos en serie. El caso JF”, en Rev del Colegio de Psicólogos de Madrid, 2002.

2Se considera que una investigación criminal debe ser realizada por un equipo interdisciplinario y no por un solo investigador. El equipo debe estar nutrido de psicólogos, psiquiatras, médicos forenses, investigadores policiales, criminólogos, y especialistas en análisis de inteligencia.

3Garrido Genovés, Vicente: ídem.

4Miotto, N.: “Reformulación de la autopsia psicológica desde su utilización en el marco de la interrelación víctima victimario en homicidios pasionales”, en Memorias del V Congreso Iberoamericano de Psicología Jurídica, Santiago de Chile, 2005.

5Kent, Sherman: Inteligencia Estratégica, Ed. Pleamar, Bs As, 1948

 

Modificado por última vez en Lunes, 24 Septiembre 2012 17:26