RESUMEN

Los constantes sucesos delictivos acontecidos en el pentagrama societario se sitúan en diferentes claves dependiendo de los actores que decidan interpretar dicha polifonía. Así, podremos ver como medios de comunicación, gabinetes de prensa policiales, agentes institucionales o particulares datan de forma muy distinta un acontecimiento determinado, derivando todo ello en una disputa poliédrica sobre la veracidad de la información inserta en un entorno de poder-control constante. Así pues, aceptando el guante lanzado en el artículo “Soñar azules alas: estudio sobre la construcción de la identidad policial española” (Pérez, 2016b), hemos pretendido postular, mediante un estudio de casos, la necesidad de realizar estudios sobre comunicación policial y elevar la demanda de un nuevo paradigma comunicativo que fomente la unión entre los diferentes agentes.

PALABRAS CLAVE

agenda setting, policing, poder-control, medios de comunicación, policía, RRSS, cyborg, caso Raval, caso Quintana.

"Primicia es el primero que lo cuenta bien"

Gabriel García Márquez

Introducción

Existen tres actores que parecen ser los principales mediadores de la política criminal: 1) los partidos políticos (parece evidente), 2) los medios de comunicación y 3) la sociedad que se manifiesta a través de la opinión pública. Estos tres actores se interrelacionan generando una dinámica que explica por qué la política criminal lleva varias décadas centrada en aumentar el número de delitos y las sanciones penales asociadas.

Cada cierto tiempo sufro un deja vu porque cuando un crimen que ha creado alarma social, se juzga y sentencia, muchos no se cansan de proclamar infundadamente que en España, “sale barato delinquir”

Si anteriormente fue el juicio, ahora es la condena,  la que está acaparando todos los programas de televisión y es que parece que con el Caso Bretón nos estamos alejando de la realidad de que un padre mató a sus hijos, los quemó y fingió su secuestro. Digo esto, porque si uno ve la televisión,  el debate se centra en si cumplirá los cuarenta años a los que ha sido condenado, si a los veinte podrá salir en libertad, si con doce gozará de beneficios penitenciarios o si podría estar rehabilitado. Es un debate centrado en el delincuente de forma exclusiva, una vez más, parece que las víctimas y el daño sufrido han pasado a un segundo plano. Suele decirse que el Estado roba el conflicto y el delito a la víctima, sin embargo, frecuentemente veo como algunos medios, amparados en la libertad de información, se apropian del hecho delictivo y del dolor de las víctimas. El duelo por la pérdida terrible de los dos niños, no queda en la esfera privada de la madre y los familiares, sino que “deben” compartirlo con todo el mundo.

Decía ayer en mi blog personal, que me estaba haciendo mayor y lo cierto es que sin lugar a dudas, así es. Hasta donde llego a recordar, antes los juicios penales eran eso; juicios, la prensa si acaso, grababa unos minutos e informaba de su evolución. Pero ahora, esto parece que ha cambiado y son casi como “reality shows” y a tiempo  real se sabe todo lo que sucede.

Con el juicio en España por el padre acusado de matar a sus hijos, se están traspasando todos los límites de la realidad. Comprendo, como ya he dicho en varias ocasiones, el derecho de información de los medios de comunicación pero lo que no entenderé jamás es que los juicios se sigan casi en directo y se analice de forma sistemática cada palabra, gesto y actitud de acusado, víctimas y testigos.

El ser humano es asombroso, capaz de lo mejor, pero también de lo peor. La misma persona puede convertirse en un deportista de élite, ejemplo de superación y en un asesino a la misma vez. No sería prudente por mi parte condenarlo ya de entrada. Las pruebas apuntan a que es el único sospechoso pero tendrá que ser un tribunal el que lo condene, no los medios de comunicación, como usualmente ocurre.

Hasta que Anders Breivik mató indiscriminadamente a 77 personas en Oslo y la isla de Útoya, en 2011, el Caso Orderud fue el crimen más famoso y mediático que había ocurrido en la crónica negra de este tranquilo país nórdico: el 22 de mayo de 1999, la secretaria del Ministro de Defensa de Noruega, Anne Orderud –que ya había sobrevivido a un intento de atentado con coche bomba el 15 de julio de 1998 y era viuda del diplomático Per Paust– fue brutalmente asesinada junto a sus octogenarios padres (Marie y Kristian) en la finca que la familia poseía al norte de la capital. Dos años más tarde de que se cometiera el triple asesinato, del 18 de abril al 15 de junio de 2001, los cuatro responsables de aquella masacre se sentaron en el banquillo del juzgado de distrito de Nes: un hombre (A), que era hermano e hijo, respectivamente, de las víctimas; su esposa (B), la hermanastra de ella (C) y un amigo de ésta (D). El proceso fue tan mediático que el tribunal tuvo que habilitar una sala de prensa para que los periodistas pudieran seguir las sesiones del juicio. Finalmente, A, B y C fueron condenados a 21 años de prisión y D a dos años y medio.

Los medios lo anunciaban con bombo y platillo, uno de los mayores capos mexicanos caía.

Heriberto Lazcano, mejor conocido como El Lazca, habría sido abatido por Marinos, sí, militares que resguardan nuestra seguridad, como una buena cuasidictadura.

El 21 de junio de 1985, una cadena de radio danesa emitió un reportaje del periodista Jens Olaf Jersild sobre la creciente ola de desconfianza y resentimiento que sentían algunos de sus compatriotas en contra de ciertas minorías, preguntándose por los motivos que llevaban a algunos colectivos sociales a odiar de aquella forma a los extranjeros. Para documentar su programa, Jersild conversó con tres jóvenes del grupo extremista Chaquetas verdes que, durante la posterior emisión, en diferido, de su entrevista, profirieron algunas consignas xenófobas contra los inmigrantes y en favor de una Dinamarca solo para los daneses. Uno de los oyentes de aquel programa dominical fue el Obispo de Aalborg que, al escuchar sus opiniones racistas, llamó al Ministro de Justicia para quejarse, intervino la Fiscalía y el asunto acabó en un juzgado de Copenhague que abrió diligencias contra la emisora. Finalmente, la justicia danesa condenó a pagar diversas cuantías de multas pero no solo a los tres jóvenes radicales, sino también al jefe de la sección de informativos de la cadena de radio y al propio periodista.

“Cerco a José Bretón, el padre de Ruth y José, los niños desaparecidos en Córdoba hace más de once meses. Los informes en los que ha trabajado el Instituto Nacional de toxicología y de la Universidad Complutense de Madrid han revelado que los huesos hallados en la finca de las Quemadillas son humanos. De esta forma, los expertos coinciden con los análisis de los otros dos informes encargados por la familia materna que apuntaban que los restos eran humanos, contradiciendo así el primer informe realizado por una técnico de la Policía científica en noviembre de 2011 y que afirmó que eran de animales”.

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