"Primicia es el primero que lo cuenta bien"

Gabriel García Márquez

Nota: Tal vez pueda parecer que este pequeño escrito busque justificar los actos sucedidos hoy en París. Para nada. Lo que este cúmulo de letras busca es despertar la duda y la reflexión sobre este suceso.

Desde que paso el terrible atentado de Charlie Hebdo me siento un poco extraña. Mi percepción acerca del problema me está afectando más de lo que creía. Supongo que será la edad o la cercanía del atentado.

Si el conocimiento es poder, la fuente de ese poder es la información.

Existen muchos escenarios en los que la información recopilada es solamente útil si se es capaz de extraer un conocimiento de ella. Hace menos de un mes, se sabía que el fundador de Gowex había falseado (y generado) información que ni auditores, ni bancos ni reguladores detectaron como fraudulentos.

Como ha reconocido la ONU, el terrorismo ha sido uno de los temas que ha formado parte de la agenda internacional desde 1934, cuando la extinta Sociedad de las Naciones dio el primer paso importante para prohibir ese flagelo al analizar un proyecto de convenio para la prevención y el castigo del terrorismo que, finalmente, se aprobó en 1937 pero que nunca llegó a entrar en vigor; a pesar de ello, se le considera el antecedente normativo de los actuales catorce instrumentos jurídicos universales y cuatro enmiendas que la comunidad internacional ha elaborado, desde 1963, para prevenir los actos terroristas

La Justicia Restaurativa puede y debe aplicarse a cualquier clase de delito con independencia de su gravedad, debe ser un derecho de todos los afectados para de esta forma,  poder tener la oportunidad de superar el delito y el impacto que éste ha causado de una forma más sanadora y humana, fomentando el fortalecimiento de los lazos sociales, desquebrajados precisamente por el hecho delictivo.

Por eso, la Justicia Restaurativa se revela como un baluarte importante en delitos como terrorismo porque estos pueden hacer y de hecho hacen tambalear la convivencia y la paz de todo un pueblo, y  a través de esta justicia se pueden lograr precisamente respuestas más justas y sanadoras para todos.

Sin embargo, lo que puede valer para reequilibrar y favorecer la cohesión social  como la Justicia Restaurativa,  pierde su eficacia y sus beneficios, si se hace sin tener en cuenta a todas las partes afectadas.

El término terrorismo se incluyó en los diccionarios a finales del siglo XVIII cuando finalizó el reinado de terror que siguió al estallido de la Revolución Francesa. Eugène-François Vidocq lo vivió en primera persona cuando se salvó de que lo enviaran a segar [morir guillotinado] gracias a las instancias de mi madre ante la hermana del terrorista Chevalier que, junto a otros dos terroristas, el antiguo peluquero de mi padre y un limpiador de pozos amontonaban en aquella prisión a los sospechosos y a los aristócratas condenados al último suplicio [VIDOCQ, E. F. Mis memorias. Barcelona: Libros del silencio, 2012, p. 21]. 

 

El atentado más antiguo que se ha documentado hizo explosión la nochebuena de 1800 al paso del carruaje de Napoleón y Josefina Bonaparte en la calle St. Nicaise, de París, cuando el matrimonio se dirigía a la ópera, para asistir al estreno de La Creación, de Haydn. Un grupo de realistas de origen bretón –que eran partidarios de reinstaurar la monarquía de los Borbones que finalizó tan abruptamente con la decapitación de Luis XVI, en 1793– colocó una machine infernale [un ingenio militar que ya se había utilizado en el siglo XVI, cuando el ejército español sitió la ciudad flamenca de Amberes] cerca del Palacio de las Tullerías. La bomba escondida en la carreta estalló unos segundos después de que pasara a su lado la comitiva del Primer Cónsul [no fue proclamado emperador hasta 1804], que salió ileso, pero mató a cerca de veinte personas, además de ocasionar cuantiosos daños materiales en las viviendas de esta rue y de romper los cristales de las cercanas Tullerías.

"El pasado domingo catorce de abril cuando un gran elevado número de corredores participaban en el célebre maratón de Boston explotaron dos bombas que causaron la muerte de tres personas e hirieron a 170, muchas de gravedad con amputaciones de miembros. Los autores fueron identificados y uno falleció y otro tras una larga búsqueda fue finalmente arrestado y se encuentra en el hospital".

Un atentado de estas características genera tras de sí, un gran número de víctimas y grandes secuelas físicas y psicológicas, que serán difíciles de abordar para su tratamiento eficaz. Además de las víctimas directas, las que sufrieron el efecto de las bombas, la sociedad en general cada vez que hay un hecho de estas características sufre y con ello también se convierte en víctima. A nadie escapa que estos sucesos provocan en todos nosotros, incluso los que vivimos a gran distancia del lugar de los hechos, un sentimiento de desconfianza (de que si les ha pasado a gente normal, en cualquier momento nos puede pasar a nosotros) ¿Acaso no nos volvemos un poco “paranoicos”?. Imagino a los ciudadanos que más cerca sufrieron el ataque y a los vecinos de los supuestos autores ¿Cómo van a recuperar la confianza en los otros miembros de la comunidad?. Será muy difícil y es lógico que ahora se muestren recelosos de cualquier vecino o persona que aparentemente sea “extravagante” o tenga comportamientos no usuales. Lo normal es que esto, les lleve a ver “fantasmas” donde no los hay.

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