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El deporte también es Smart
Fotografía de Keith Allison [Flicr.com]

El deporte también es Smart

RESUMEN

Vivimos en una sociedad digitalizada donde la tecnología ha transformado profundamente los procesos de prácticamente todos los ámbitos cotidianos. Esta transformación digital ha penetrado y está revolucionando el mundo del deporte, avalando su adopción con resultados tangibles y marcando un valor diferencial para aquellos que han decidido utilizar nuevas técnicas que les ayuden a mejorar sus resultados.

Esto nos genera numerosas cuestiones en torno al valor de la información y de los datos, a su seguridad y a la ética de utilizar dichos medios para maximizar los resultados.

PALABRAS CLAVE

big data, transformación digital, datos, tecnología, deporte, inteligencia

INTRODUCCIÓN

Desde hace algunos años, es habitual leer y escuchar como la palabra “smart” se ha ido añadiendo a nuestro vocabulario y relacionando con casi cualquier cosa: “Smartphone, smartv, smartcities, smarthome…” son palabras que a todos nos suenan, un auténtico “smart-whatever” con el que intentamos expresar que un elemento es “inteligente” gracias a la adopción de nuevas técnicas.

Es imposible negar que estamos envueltos en una nueva revolución tecnológica que versa en la transformación digital y que afecta prácticamente a cualquier ámbito cotidiano. Vivimos en un ecosistema digital donde diferentes tecnologías convergen dando cabida al desarrollo de soluciones que solventan cuestiones que quizás, ni nos habíamos planteado, pero que nos aportan múltiples beneficios y nos permiten explorar caminos que -en apariencia- no figuraban en ningún mapa preestablecido.

Gracias a ello, en este nuevo paradigma digital los datos tienen mucho que decir. La prestigiosa firma KPMG ya afirmaba hace tres años que durante los años 2012 y 2013, “se habían generado más datos que en toda la historia de la humanidad” 1 (Vozpopuli, 2013). ¿Se imaginan entonces la ingente cantidad de datos que hemos generado desde entonces? Es por esta razón por la que podemos afirmar que el Big Data (el análisis de grandes cantidades de datos, habitualmente desestructurados) ya no es ninguna tendencia, sino una realidad.

El mundo empresarial tiene muchos comunes denominadores con el mundo del deporte. Entre ellos podemos encontrar la continua búsqueda de la eficacia y el liderazgo, y el intento de sobrepasar a los rivales haciendo uso de todas las herramientas disponibles para alcanzar los objetivos perseguidos.

Viendo cómo la tecnología y en especial, el Big Data, han jugado un papel fundamental en el tablero de la comunidad empresarial, es poco acertado no aplicarla en el mundo del deporte, no solo por la ventaja que dejas de ganar, sino más bien por la desventaja que te genera frente a tus rivales directos que, probablemente, ya hayan adoptado nuevas técnicas a fin de mejorar su eficiencia en la cancha.

TECNOLOGÍA Y BIG DATA EN EL DEPORTE ACTUAL

A muy poca gente a estas alturas le sorprendió leer la noticia acerca de que la FIFA coloca sensores (EDIZIONES/Portaltic 2016) en las porterías 2 para detectar si el balón sobrepasa la línea de gol ni tampoco causó un gran revuelo que el presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, Sebastian Coe (Lainformación.com, 2016), afirmara que “realmente es indispensable la implicación de las nuevas tecnologías en el atletismo”.

Sin duda en términos generales la aplicación de estas nuevas técnicas supone un beneficio global al deporte, dando cabida a una mayor precisión y a una nueva amalgama de posibilidades, dejando menos margen al error humano.

Pero, más allá de los términos globales, ¿se pueden obtener beneficios particulares?

La respuesta es claramente afirmativa, y reside en implementar nuevas soluciones a la metodología deportiva. Anteriormente hablábamos de los datos, del Big Data y de cómo el análisis de los mismos ha sido de enorme ayuda para muchas empresas. Es evidente que si somos capaces de predecir patrones entonces tendremos la posibilidad de anticiparnos.

Pongamos el ejemplo de una compañía de retail que, gracias al uso del Big Data, sabe en qué franjas horarias predomina la asistencia de un determinado público segmentado por edad. Conoce también por donde se mueven sus clientes dentro de la tienda, identificando así puntos calientes en la misma. También conoce el tiempo de permanencia de los clientes en su espacio, el porcentaje de retorno y la estadística de las personas que pasan por delante de la tienda frente a las que finalmente entran.

Sabiendo esto puede entonces destacar unas determinadas colecciones o lineales en función del público que tenga en la tienda (si sabe por ejemplo que de 18 a 21 su público es mayoritariamente menor de 35 años, sería buen momento para destacar la colección joven), puede conocer en qué lugar de la tienda sería más eficiente colocar una pantalla con información o promociones. También se le abre la posibilidad de conocer si su escaparate está funcionando mejor o peor que el de la temporada anterior, si le interesa fidelizar de alguna forma a sus clientes o quizás, lanzar campañas de marketing haciendo foco de forma mucho más precisa en su target objetivo. Como pueden imaginar, el abanico de posibilidades es prácticamente infinito.

En el mundo del deporte pasa igual, de esto por ejemplo se dio cuenta el FC Barcelona cuando de la mano de Telefónica 3, decidió implementar un sistema que detectaba patrones de juego de sus rivales y así mejorar los movimientos de sus jugadores (Telefónica Investigación y Desarrollo, 2016).

Indudablemente el deporte siempre ha ido de la mano de los datos y de las estadísticas a lo largo de su historia. Hablamos de puntos, de partidos ganados fuera o dentro de casa, de la cantidad de “aces” que hace de media un tenista por partido, o del porcentaje de abandonos que tiene por temporada una escudería de Fórmula 1. Intentamos predecir quién va a ganar o perder, que posibilidad hay de que marque gol el jugador que nos provoca más simpatía, o quién debería lanzar los dos últimos tiros libres a canasta del partido.

La sutil diferencia reside en que actualmente tenemos la capacidad para analizar cada dato que se genera, independiente de su fuente de procedencia y convertir toda esa nebulosa de información desestructurada en información estructurada y útil que nos aporte un valor en la toma de decisiones.

Cualquier dato que se genera es perceptible de ser analizado, desde el ratio de acierto de un jugador, hasta cuantas veces toca la pelota, la velocidad y la longitud de cada pase, sus movimientos o hacia qué lado suele regatear o driblar, y así, podría continuar enumerando durante mucho tiempo.

Tomemos por ejemplo el caso de los finalistas de la NBA de la temporada 2015. Ese año y en contra de lo que dice la lógica y el “vox populi” de los entendidos en dicho deporte, los datos dejaban entrever que era más rentable lanzar desde fuera de la línea de tres puntos que desde dentro. Ese año se enfrentaron en la final los Golden State Warriors contra los Cleveland Cavaliers, imponiéndose los primeros por un 4-2. Aparentemente nada fuera de lo normal ni tampoco sorprendente, sino fuera porque ambos equipos fueron los que más triples anotaron de todo el campeonato, siendo los Golden State Warriors además los que batieron el récord histórico de puntos desde la línea de triple. Es curioso saber también que por el año 2013 y en medio de una temporada desastrosa, eran el equipo que más triples en contra percibía. Ante esa situación, decidieron instalar un sofisticado sistema de cámaras denominado “sportVU” 4 que modula la pista en una cuadrícula tridimensional y graba veinte imágenes por segundo de cada jugador para así identificar los fallos de colocación.

Tampoco podemos olvidarnos de la tendencia de los wearables y de cómo éstos nos acompañan y recogen datos sobre nosotros continuamente. Datos que abarcan desde las pulsaciones mientras corremos hasta nuestras horas de sueño y en análisis del mismo. Todos estos datos si son sumados a la ecuación, nos permiten conocer información de alto valor de las personas, en este caso de los jugadores. Esto es algo que parecen tenerlo claro en el Real Madrid desde que llegaron a un acuerdo 5 con Microsoft (Zuberoa, M. 2015) para que los jugadores llevasen en los entrenamientos una suerte de sujetador deportivo que incorpora un medidor de pulsaciones, un acelerómetro y un GPS.

CONCLUSIONES DE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL DEL DEPORTE

En definitiva y como han podido comprobar con alguno de los ejemplos expuestos, las nuevas tecnologías y el Big Data llevan ya un tiempo siendo un recurso más -y diferencial- en el mundo del deporte. Cada vez son más los equipos que contratan a analistas de datos, matemáticos o que llegan a acuerdos con empresas tecnológicas para adoptar soluciones que les permitan ser más eficaces en su lucha por la victoria.

Esto nos abre un nuevo debate elevado a un plano ético y moral, de aquellos que se preguntan si todo ello supone una ventaja ilegal, una suerte de “ciberdopping”, convirtiendo a los deportistas en una clase de autómatas 6 y permitiendo a algunos obtener una ventaja “injusta” sobre sus competidores.

Es un debate complejo en que convergen diferentes ángulos y puntos de vista. Quizás la primera pregunta que nos debamos plantear es si realmente se obtiene una ventaja de todo ello. Parece evidente que así es, entonces, ¿es justo?

Desde mi percepción y como ya adelanté en los inicios de este artículo, considero que estamos envueltos en una nueva era digital donde se han multiplicado las opciones y donde se ha abierto un proceso de transformación en el cual tenemos la posibilidad de adoptar tecnologías que nos dan una visión mayor y aportan un valor trascendental a nuestro “Business Intelligence”.

Quizás no sea justo para un equipo de modestos recursos al no poder permitirse adoptar un complejo ecosistema de Big Data, entrando en desventaja frente a equipos económicamente más poderosos como por ejemplo el Real Madrid o el FC Barcelona, que sí disponen de esa opción, pero de igual forma tampoco es justo para ese equipo no poder permitirse pagar el caché de los mejores jugadores del mercado, en cambio, los dos equipos citados si pueden.

Al fin y al cabo la tecnología supone un arma más en el mundo del deporte, un mundo de competitividad, donde cada detalle cuenta y hay que exprimirlo para obtener cualquier tipo de ventaja sobre el rival. Igual que para el equipo modesto es “injusto” no poder adoptarlas, para el equipo grande sería poco inteligente no querer utilizarlas.

Quizás la armonía entre la igualdad de posibilidades pase por la búsqueda en consenso de algún tipo de techo presupuestario aplicable en todos los ámbitos, mientras tanto, debiera ser loable la libertad de invertir en aquello que cada jugador, equipo u organización considere, siempre y cuando no infrinja la normativa o la legislación vigente.

Por otro lado, en esta compleja ecuación, también debemos incluir a la ciberseguridad, dado que las ciberamenazas han aumentado, siendo éstas cada vez más complejas y sofisticadas. Se estima que el coste del cibercrimen supone un 0,8% de la economía global, superando ya al tráfico de drogas y de armas.

¿Somos capaces de proteger la inteligencia que generamos? ¿Somos conscientes del riesgo que supone no hacerlo? El valor potencial de los datos provoca que sean codiciados y susceptibles de ser robados, por tanto se está permanentemente expuesto a amenazas ¿Se imaginan qué pasaría si se sustrajeran los datos correspondientes al entrenamiento previo a un partido de un equipo? ¿O si se hubiesen filtrado todos los datos referente al posicionamiento de los jugadores de los Golden State Warriors recogidos por las cámaras? Sería como jugar una partida de póker a “mano descubierta”.

Por tanto proteger la inteligencia generada es crucial pues, en manos ajenas, puede provocar daños catastróficos. Una correcta política de seguridad es siempre inherente a cualquier estrategia de BI, especialmente cuando se están manejando datos sensibles, componiendo uno de los pilares básicos y fundamentales del proceso de transformación digital.

La inversión y adopción de dichas tecnologías como elemento habitual de trabajo empieza a ser clave para la evolución positiva y la supervivencia frente a los rivales, pero también puede suponer un “talón de Aquiles” si no se hace de forma correcta. Este proceso no se debe de realizar de cualquier forma ni a cualquier precio. De nada nos sirve almacenar datos si no tenemos la capacidad de procesarlos y de entenderlos para generar estrategias precisas. Transformar los datos que se generan en información y con ello originar conocimiento supone un auténtico reto que fluctúa en función de las necesidades de cada equipo, individuo u organización y es por ello que requiere de un estudio en profundidad previo que defina el ¿qué? y el ¿cómo? y que permita avanzar en la dirección correcta para la consecución de los objetivos fijados.

En conclusión, creo que el mercado y el mundo crecen de la mano de la tecnología, y adoptarla es una necesidad para no quedar relegado. Intentar ponerle puertas al campo es equivalente a quién decide encerrarse en una cueva 7 (Platón, Libro VII de la República, 514a-521c) porque no le gusta el mundo en el que vive. Posiblemente al final comprenderá que debe adaptarse a dicho mundo, pero para cuando quiera reaccionar ya será demasiado tarde. El mundo habrá evolucionado.

Y ustedes, ¿qué opinan?.

BIBLIOGRAFÍA

1Estudio de la firma KPMG digital España

2La FIFA colocó sensores en la portería para detectar línea de gol durante la final de la Champions League de 2016 que enfrentó a Real Madrid y Atlético de Madrid

3Solución de la mano de Telefónica I+D

4Desarrollado por la empresa STATS

5Incluido en el amplio acuerdo que alcanzaron ambas entidades que incluye también marcos de colaboración en temática cloud, desarrollo y utilización de dispositivos.

6Concepto Cyborg, desarrollado en el libro “Cyborg is Coming” editado por Criminología y Justicia; Edición: 1 (20 de abril de 2016)

7Alegoría de la caverna de Platón, también conocido como “mito de la Caverna” recogido en el Libro VII de la República

ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DEL NÚMERO TRES DE LA REVISTA CRIMINOLOGÍA Y JUSTICIA REFURBISHED, DEDICADA AL MUNDO DEL DEPORTE. PUEDES ADQUIRIRLA EN AMAZON EN PAPEL O SUSCRIBIRTE EN ANOMICS PARA PODER LEER TODOS LOS NÚMEROS DE LA REVISTA POR 9 EUROS AL MES.

 

Modificado por última vez en Martes, 11 Octubre 2016 10:41
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