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¿Y si no sé que soy víctima? Tipos de violencia de género e indicadores prácticos para detectar la violencia psicológica
Fotografía de niekverlaan http://pixabay.com/es/an%C3%B3nimo-silueta-oscuro-reservado-376540/

¿Y si no sé que soy víctima? Tipos de violencia de género e indicadores prácticos para detectar la violencia psicológica

La violencia de género puede ser definida de múltiples formas pero de acuerdo con la Ley 13/2007 de 26 de noviembre, de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, en su artículo 3 es definida como:

“Cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada.”

Existen varios tipos de violencia de género, algunos recogidos por la Ley 13/2007 y otros que por ahora todavía no incluye. La Ley 13/2007 se centran en 4 tipos de violencia:

Violencia Física: “Incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño, ejercida por quien sea o haya sido su cónyuge o por quien esté o haya estado ligado a ella por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia. Asimismo, tendrán la consideración de actos de violencia física contra la mujer los ejercidos por hombres en su entorno familiar o en su entorno social y/o laboral.”

Sin duda, este tipo es el más conocido y el que se puede detectar con más facilidad porque deja marcas externas.

Estaríamos hablando de empujones, golpes, patadas, puñaladas, mordeduras entre otros y en el peor de los cosas la muerte.

Violencia psicológica: “Incluye toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento, a través de amenazas, humillaciones o vejaciones, exigencia de obediencia o sumisión, coerción, insultos, aislamiento, culpabilización o limitaciones de su ámbito de libertad, ejercida por quien sea o haya sido su cónyuge o por quien esté o haya estado ligado a ella por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia. Asimismo, tendrán la consideración de actos de violencia psicológica contra la mujer los ejercidos por hombres en su entorno familiar o en su entorno social y/o laboral.”

Los daños que causa este tipo de violencia son tan o más dañinos que la violencia física. Al principio de la relación será más difícil de detectar porque serán pequeñas palabras o gestos pero a medida que avance la relación los daños serán mayores. En este tipo de violencia encontraríamos las amenazas, humillaciones, insultos, exigencia de obediencia, chantaje emocional entre otros. Se puede manifestar en frases que en ocasiones a la gente les parece normales como: ¡Callada estás más guapa! ¡Pero si no sirves para nada! ¿Para qué quiero una mujer si no sabe ni coserme un botón? ¡Deberías dedicarte a limpiar, qué es para lo que sirves!

Violencia económica: “Incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.”

Hablaríamos de cuando el agresor intenta que la mujer maltratada no pueda acceder al dinero. Aquí podemos encontrar al agresor que se queda con el dinero que gana la mujer o también cuando no permite que la mujer tenga un trabajo, y por lo tanto depende económicamente de él para todo.

Violencia sexual y abusos sexuales: “Incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer, abarcando la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima.”

Este tipo de violencia es habitual encontrarla como método de castigo o de reconciliación. Y es importante distinguirla de la física, ya que la física daña libertad física pero esta también la libertad sexual.

Se puede manifestar de múltiples formas como: la prostitución forzada, tocamientos, imposición de un anticonceptivo o embarazo, pasarte intencionalmente una ETS, obligarte a mantener relaciones sexuales con él o con terceras personas, introducirte el pene u objetos entre otros.

La Ley 13/2007 sólo incluye estos cuatro tipos pero podemos encontrar más:

Violencia social: En este tipo de violencia encontramos conductas muy diferenciadas, por un lado el agresor que aleja a la víctima de la sociedad, es decir, lentamente la va obligando a cortar los lazos sociales con familia, amigos, compañeros de trabajo… De esta forma la víctima queda aislada y no tiene ningún punto de apoyo al que recurrir. Y le será más difícil salir de esta situación de violencia.

Y por otro lado tenemos el agresor que humilla, desvaloriza, critica o ridiculiza a su pareja en público. Es decir, la ningunea delante de otras personas, utiliza palabras despectivas para referirse a ella, deja entrever que no sirve para nada, que no es una “buena mujer”.

También incluiríamos actos como intentar ligar con otras mujeres con su pareja delante, tratar despectivamente a las amistades o familiares de su pareja etc.

Violencia ambiental: Este tipo de violencia consiste en romper o tirar bienes que pertenecen a la mujer. Es decir, romper objetos que la mujer valora, deshacerse de la ropa que a él no le gusta, romper regalos que le ha hecho otra persona etc.

Violencia patrimonial: Este tipo de violencia podría confundirse con la económica. Pero por un lado la violencia económica se basa en que el agresor impide que la mujer acceda al dinero, es decir, no aporta de forma intencional dinero para atender necesidades básicas de su mujer y/o sus hijos, ni para mantener la casa.

Y por otro lado la patrimonial haría referencia a cuando el agresor no sólo le quita el dinero a su mujer (dinero que ha conseguido ella a través de su trabajo u otros), sino también vende objetos de la mujer para conseguir dinero para él, le rompe o esconde objetos de valor o documentos personales (DNI, pasaporte, partida de nacimiento entre otros). Un ejemplo sería por ejemplo si la mujer quiere irse de vacaciones con sus amigas y él no está de acuerdo, pero ella decide obviar su negación e irse. Entonces él le esconde su pasaporte y el dinero que tenía planeado llevarse al viaje.

Los siete tipos de violencia descritos hasta ahora son los más relevantes y conocidos. Todos dañan de forma profunda a la mujer y la desvalorizan como persona. Pero hay uno de ellos que se encuentra en todos los otros y en muchas ocasiones puede ser el más dañino pero también el más difícil de detectar y/o denunciar. Hablamos del maltrato psicológico. Ese que en muchas ocasiones se esconde detrás del llamado mito del amor romántico. Bosch (2007) lo define como un modelo cultural de amor a las mujeres a lo largo del proceso de socialización que implica una renuncia personal, un olvido de nosotras mismas, una entrega total de dependencia y sumisión al hombre.

Es decir, el amor romántico se basa en que la mujer pierde su personalidad y capacidad de decisión propia para depender totalmente del hombre.

Graciela Ferreira (1995) resume las principales características de este amor romántico, podríamos destacar:
→ Hacer de la otra persona lo único importante de la existencia
→ Depender de la otra persona para todo
→ Abandonar todo (sueños, metas, ilusiones) para que esa relación funcione
→ Idealizar a la otra persona no aceptando que tenga defectos
→ Hacer todo y compartirlo todo (gustos y aficiones)  con esa persona
→ Considerar los celos excesivos como una muestra de amor

Esta socialización y siguiente creencia en el mito del amor romántico es importante en la violencia psicológica porque nos lleva a normalizar algunos comportamientos de la pareja. Y en algunas ocasiones se esconden de los llamados micromachismos. Por eso, es vital que las propias mujeres se den cuenta de estos comportamientos que no son normales. Y para ello es necesario conocer algunos de ellos. Así que a continuación expongo una lista con 15 indicadores prácticos que deberían empezar a hacernos saltar todas las alarmas si creemos que estamos viviendo más de uno de ellos:

1    

Te ha obligado a darle tus claves en las redes sociales y lee/contesta tus mensajes

2             

Te acusa en repetidas ocasiones de que coqueteas con otros hombres o de que le eres infiel

3

Te asusta decirle que no estás de acuerdo con él, porque siempre acaba tratándote mal

4

Se enfada si no le avisas de que sales con unos amigos

5

Se enfada y te acusa de cosas sin sentido si has salido sin él

6

Se enfada si te apuntas a actividades como bailar sin él y aprovecha la ocasión para acusarte de infiel

7

Debes darle explicaciones de absolutamente todo lo que haces pero él no hace lo mismo contigo

8

Te humilla e insulta cuando se enfada y luego te pide perdón muchas veces.

9

Crees que hagas lo que hagas al final siempre se acaba enfadando

10

Te amenaza con suicidarse si le dices que le dejarás

11

Te amenaza con dejarte si no haces lo que él dice

12

Te critica y se ríe de ti cuando están tus amigos delante

13

Explica situaciones humillantes tuyas delante de otras personas para burlarse de ello

14

Si te acercas o se te acerca un hombre se pone a la defensiva y te acusa de buscona

15

Se mete con tu aspecto físico llamándote gorda o anoréxica por ejemplo

Tabla de elaboración propia.

Todo lo indicado en la tabla provoca que la autoestima de la mujer vaya decreciendo hasta que llega a considerar que no vale nada y que no sirve para nada. Es importante detectar la violencia (sea del tipo que sea) antes de llegar a este punto.
 

Bibliografía utilizada:

• Ley 13/2007, de 26 de noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género.
(http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/an-l13-2007.html)

• Ferreira, Graciela (1995). Hombres violentos, mujeres maltratadas. Buenos Aires: De. Sudamericana.

• Bosch, Esperanza (2007). Del mito del amor romántico a la violencia contra las mujeres en la pareja. Instituto de la mujer.
(http://cdd.emakumeak.org/recursos/2420

Modificado por última vez en Miércoles, 15 Abril 2015 06:11
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