Cuando Thomas Hobbes popularizó la famosa locución latina de Homo homini lupus en su obra Leviatán, publicada en 1651, el filósofo inglés se refería al comportamiento egoísta del ser humano que la sociedad trata de corregir; lo curioso es que, en aquella misma época, Europa vivió numerosos juicios donde los acusados dieron una lectura literal a la idea de que el hombre es un lobo para el hombre y fueron acusados de licantropía, asesinato y canibalismo cuando se convertían en hombres lobo. De aquellos procesos, hubo dos que tuvieron una gran repercusión en todo el Viejo Continente.