En un proceso judicial hay ocasiones en que el juez necesitaría ser un experto en una materia concreta, según el caso que se esté juzgando. Ahí es donde el dictamen de los peritos cobra verdadera importancia. El Juez, sin tener esos conocimientos técnicos o científicos, podrá estar mejor preparado para dictar sentencia, asesorado por los informes periciales de los peritos en el procedimiento, bien aportados por las partes, bien de oficio por el propio Juez. El Tribunal solo denegará las solicitudes de intervención que, por su finalidad y contenido, hayan de estimarse impertinentes o inútiles.

No hace falta mucho conocimiento para comprender la importancia que tiene “la prueba” en lo jurídico.¿Podrían abogados y jueces ejercer su profesión sin este elemento? No hay problema cuando nos hallamos frente a la demostración concreta, absoluta y positiva que prueba un hecho. (Que por otra parte, no es lo más frecuente en la actividad diaria de los tribunales) El problema se plantea cuando las pruebas no son tan absolutas, y se debe recurrir a las “Pruebas periciales”. El presente planteamiento se refiere a cuando la “Prueba pericial" es la responsable o, dicho en términos más suaves, la “esperanza” que existe para convencer a todos de la verdad de los hechos ocurridos en el pasado inmediato o lejano.