Diego Maldonado

Diego Maldonado

Graduado en Criminología y Seguridad por la Universidad de Cádiz (segunda promoción) y técnico superior en anatomía patológica y citología. Proclamador de la necesidad del criminólogo en las distintas Instituciones públicas y privadas. Durante mis estudios participé en varias peceras para mejorar el grado en criminología, fui representante de mi universidad en la Sociedad Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología y premio EULEN excelente en el curso académico 2014-2015. En mis ratos libres preparo charlas educativas para estudiantes de secundaria y bachillerato, sobre temas de educación sexual, prevención de la delincuencia y sensibilización ante personas con enfermedad mental, así como pequeñas sesiones orientativas para los alumnos de nuevo ingreso en el grado en Criminología y Seguridad que imparte la Universidad de Cádiz.

 

RESUMEN

No son pocos los casos en los que una persona se desploma y fallece en el momento de la detención policial o a escasas horas después de haber sido aprehendida por las fuerzas de seguridad. Un estudio sobre el caso (Martínez, 2009) identificó 60 muertes de este tipo en España entre los años 2000 y 2009. Tras haber revisado en la prensa noticias sobre muertes inesperadas tras la detención policial entre 2014 y 2016, se ha hallado que 23 personas perdieron la vida de forma repentina en el momento de la detención o dentro de las veinticuatro horas después de ésta. Ante tal situación, el presente artículo tiene por objeto hacer un análisis de las muertes inesperadas que se producen justo en el momento de la detención policial o poco después. Trataré de analizar, por tanto, las posibles causas más frecuentes de ésta muerte con atención especial a las técnicas policiales de reducción y contención y a las particularidades del detenido que, en suma, provocan la muerte súbita de éste.

PALABRAS CLAVE

muerte súbita, detención policial, muerte en privación de libertad,

Estado de la cuestión

El desarrollo de los llamados "smartphones" ha permitido la aparición de las aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp, Line o Telegram, que, mediante conexión a internet, permiten a los usuarios mantener conversaciones bidireccionales (de persona a persona) o multidireccionales (a través de los grupos). Este tipo de aplicaciones no solo ha provocado que los teléfonos móviles se usen cada vez menos como medio para establecer únicamente conversaciones, sino que también ha tenido su impacto en la esfera de lo jurídico en general y en la esfera de lo penal, en particular.