Recientemente, el Consejero de Presidencia, Justicia y Portavocía de la Comunicad de Madrid, Salvador Victoria, ha manifestado la necesidad de que la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores (LORPM), sea reformada a fin de que los antecedentes graves o muy graves cometidos por menores se tengan en cuenta para que los jueces puedan tomar medidas cautelares, como prisión provisional, si dichos jóvenes vuelven a delinquir.

Por Sentencia de 14 de mayo de 2013 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante CIDH) ha declarado internacionalmente responsable a la República Argentina, entre otras cuestiones, por las violaciones de derechos humanos cometidas al haber impuesto penas de privación perpetua de libertad a cinco personas por delitos cometidos durante su infancia, además de porque los códigos procesales penales aplicados en los casos de estos menores no permitían una revisión amplia de sus juicios por un juez o tribunal superior.

En este artículo se hace una rápida exposición de algunos aspectos de la Sentencia, utilizando como guía el propio resumen publicado por la CIDH.

El otro día escuché a varias personas, hablando sobre si la reinserción es posible o no. Realmente es un tema bastante interesante pero me parece que es demasiado importante, como para que pueda ilustrarse mínimamente en tan solo treinta minutos, que duraba el programa. Más que dar respuestas, y como dijo el maestro Nils Christie en una charla sobre este tema, hoy estoy para hacerme preguntas y de paso, tratar de reflexionar sobre si es posible esta reinserción y en qué modo puede ayudar la Justicia Restaurativa.

Las preguntas esenciales, para mí, son: ¿es una realidad la reinserción, incluso después de haber cometido un delito muy grave? ¿Creemos realmente en la reinserción?