Garduña, zalmedina, tupil y ahimsa

Junio 10, 2011 4252
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La Garduña –que debe su nombre al pequeño mamífero que la RAE define como un animal nocturno y muy perjudicial, porque destruye las crías de muchos animales útiles– es uno de esos mitos españoles que se diluyen entre la fantasía y la realidad. Sin que existan pruebas concluyentes de su existencia real, se cree que fue una organización criminal secreta que surgió en Toledo a mediados del siglo XV; posteriormente, se desarrolló en Sevilla a la sombra del comercio que surgió con el descubrimiento de América (donde también se instaló) e incluso se dice que pudo ser el origen de la Camorra napolitana (que, por aquel entonces, era un reino que dependía de la Corona española). Miguel de Cervantes reflejó la esencia de esta suerte de precedente mafioso en el personaje de Monipodio, auténtico capo protagonista de su novela Rinconete y Cortadillo. El fin de la Garduña pudo llegar a comienzos del siglo XIX, cuando un manuscrito con los estatutos de la organización apareció en la escena de un crimen y sacó a la luz al supuesto Gran Maestre de la organización, el sevillano Alfonso Cortina, que murió ajusticiado, junto a sus capataces.

Los dos siguientes términos se refieren a cargos históricos con distinta responsabilidad: los zalmedinas, tuvieron su origen en una figura que existió en la España musulmana –los sahib al-medina o jefes de la ciudad– y que se mantuvo tras la Reconquista en diversas localidades de la Corona de Aragón [especialmente en Zaragoza (en la imagen, la sede del Palacio de la Alfajería)] hasta que desapareció en tiempos de Felipe V. En su época de mayor esplendor (siglos XII a XV) el zalmedina actuaba como jefe de policía (perseguía y detenía a los delincuentes), juez de lo criminal (juzgaba a los detenidos y nombraba abogado y procurador para quienes no tuvieran medios para contratarlos) e inspector de prisiones (a donde acudía para informarse de los motivos por los que los presos permanecían detenidos). Era un cargo retribuido que empezó siendo vitalicio y acabó convirtiéndose en anual. Sus actuaciones eran recurribles ante unos jurados denominados Jueces de la Taula. En cuanto a los tupiles eran –salvando las distancias– el cuerpo de policía municipal de la civilización maya, los que se encargaban de hacer cumplir la ley, a las órdenes del cacique (batab) de cada aldea que, a su vez, era nombrado por el jefe de las Ciudades-Estado (Halach Uinic). El tupil ocupaba el grado más bajo dentro del escalafón administrativo de los funcionarios locales, pero era él quien -a la postre- aplicaba la ley en el mundo maya

Por último, desde 2007, en recuerdo de la fecha de nacimiento del Mahatma Gandhi, cada 2 de octubre se celebra el Día Internacional de la No Violencia, (…) reafirmando la importancia universal de este principioy abrigando el deseo de asegurar una cultura de paz, tolerancia, entendimiento y no violencia (tal y como estableció la resolución de la ONU A/RES/61/271, de 27 de junio de 2007). Gracias a Gandhi, Occidente descubrió este concepto de la no violencia [ahimsa, en sáncrito; en contraposición a himsa (daño)], una práctica que purifica y que tienen en común las creencias hinduistas, budistas y jainistas. Como dijo el carismático líder indio, la no violencia es la mayor fuerza a la disposición de la humanidad. Es más poderosa que el arma de destrucción más poderosa concebida por el ingenio del hombre. Una forma de concebir la vida que Gandhi resumió en 1927: Existen muchas causas por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la cual esté dispuesto a matar.

Modificado por última vez en Lunes, 17 Septiembre 2012 10:45
Carlos Pérez Vaquero

Valladolid (Castilla y León | España 1969).

Escritor (director de Quadernos de Criminología | redactor jefe de CONT4BL3 | columnista en las publicaciones La Tribuna del Derecho, Avante social y Timón laboral | coordinador de Derecho y Cambio Social (Perú) | colaborador de noticias.juridicas.com); ha publicado en más de 600 ocasiones en distintos medios de 19 países; y jurista [licenciado en derecho y doctorando en integración europea, en el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid | profesor de derecho constitucional, política criminal y DDHH (UEMC · 2005/2008)].

Sus últimos libros son Las malas artes: crimen y pintura (Wolters Kluwer, 2012) y Con el derecho en los talones (Lex Nova, 2010).

Este blog te acercará a lo más curioso del panorama criminológico internacional de todos los tiempos; y, si quieres conocer otras anécdotas jurídicas, puedes visitar el blog archivodeinalbis.blogspot.com

cpvaquero.blogspot.com