El delincuente vial. Programas de educación vial para su reinserción social

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I.- Planteamiento de la problemática

La atención preferente en España a los delitos contra la seguridad vial se ha evidenciado en los últimos años en distintas actuaciones del Estado, entre ellas podemos citar:

El endurecimiento en la normativa de tráfico.

La implicación de la Fiscalía del Estado de Seguridad Vial.

La preparación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La concienciación de asociaciones de víctimas y medios de comunicación.

Todas estas actuaciones que son sobradamente conocidas han dado como resultado positivo el considerable descenso de accidentes de tráfico con la consiguiente disminución de víctimas de los mismos. Sin embargo, existe otra importante intervención del Estado que tiene como atención preferente la delincuencia vial y que es menos conocida, es la intervención tratamental que con la delincuencia vial que se realiza en el medio penitenciario.

II.- La cuantificación delictiva contra la seguridad vial.

1.- Ingresados en prisión

Al mes de abril de este año 2012, en los Centros Penitenciarios dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (todos menos de los de Cataluña) había el siguiente número de personas ingresadas por esta actividad delictiva:

 

  1. Con algún delito de Seguridad Vial: 3.770

Son principalmente penados: 3.412

En relación al sexo: Varones: 3.722 (98,72%)

Mujeres: 48 (1,27%)

En relación a la Nacionalidad: Españoles: 3.194 (84,72%),

                       Extranjeros: 576 (15,27%).

              

  1. Solo con delito de Seguridad Vial: 836

Son principalmente penados: 740

En relación al sexo: Varones: 821 (98,20%)

  Mujeres: 15 (1,79%)

En relación a la nacionalidad: Españoles: 637 (76,19%)

                       Extranjeros: 199 (23,8%)

 

  1. Delito principal de Seguridad Vial: 946

Conducción bajo la influencia del alcohol: 225

Conducción velocidad no permitida: 43

Conducción sin permiso: 370

Conducción temeraria: 172

Negativa pruebas de alcoholemia: 77

 

En cuanto a la evolución de los delitos contra la seguridad vial, hemos pasado de la cifra de 1.993 en el año 2008 a la cifra de 3.770 en el año 2012. En lo que va de  este año 2.012, hemos iniciado el mes de Enero con 760, cifra que se ha elevado a 946 hasta el mes de abril.

 

2.- Condenados a penas de Trabajos en beneficio de la comunidad.

Durante el pasado año 2.011 ha sido condenados por Seguridad Vial con la pena de Trabajos en Beneficio de la Comunidad: 106.537

El delincuente vial que es condenado a penas alternativas se corresponde con un perfil de normalidad social. De ellos, casi el 93% son hombres y el 7% mujeres.  El 81% son españoles. Son Jóvenes: casi la mitad (46%) tiene 35 o menos años, siete de cada diez son menores de 45 años, y el 17% son menores de 25 años. 7 de cada 10 penados están condenados a realizar 30 o menos jornadas de trabajo en beneficio de la comunidad. El 62% lo son por conducir bajo los efectos del alcohol, el 31% por conducir sin carnet y el 4.2% por exceso de velocidad.

 

III.- El tratamiento penitenciario del delincuente vial

1.- De los que cumplen pena de prisión.

Está a su disposición en los Centros penitenciarios el denominado “Programa de universalizacion seguridad vial”, que consta de sesiones de formación y concienciación sobre la seguridad vial. Sin embargo la actividad estrella de este Programa es la posibilidad de obtener en prisión el permiso de conducir Tipo B. Curiosamente, estando en libertad, y según un muestreo realizado por la Institución penitenciaria, el 77%  de los internos/as suele conducir, el 31% carecen de permiso de conducción. El 53.3% de los internos/as no tienen permiso de conducción. El 22% conducen regularmente o esporádicamente. El 32,8% no ha intentado obtener el permiso por carecer de medios económicos. El 51,4% no lo intentó por otros motivos: analfabetismo funcional y problemas idiomáticos, falta de interés, etc. El 85,4% si está dispuesto a participar en un Programa de Seguridad Vial.

Los objetivos de este Programa son, entre otros: generalizar la sensibilización y la educación vial  y la formación en valores cívicos para todas las personas que se encuentran en nuestros centros penitenciarios, incluso para las que si están capacitadas para conducir. Facilitar el acceso al permiso o licencia de conducción. Reconducir las posibles conductas infractoras. Promover programas específicos para los que han sido condenados, por no respetar las normas de la comunidad y poner en peligro la vida e integridad de otras personas. Facilitar el acceso a los cursos para la obtención parcial de puntos y la recuperación del permiso de conducción y hacer llegar a las personas con problemas de dependencia al alcohol y a otras sustancias tóxicas, campañas de prevención y sensibilización de los daños que pueden provocar estas conductas en relación a su propia integridad y para terceras personas -víctimas y familiares-.

 

2.- Para los que cumplen penas alternativas

El Programa que realizan los que cumplen la pena alternativa de Trabajos en Beneficio de la Comunidad (TBC)  son los denominados “Talleres de sensibilización en seguridad vial”. (TASEVAL)

EL “TASEVAL” es un conjunto de actividades de sensibilización y reeducación en el ámbito de la seguridad vial, que están directamente relacionadas con la naturaleza del delito cometido por el penado y que son de gran utilidad pública para mejorar la seguridad vial y reducir las conductas de riesgo vial.

Los destinatarios son penados/as  a TBC por delitos contra la seguridad vial, que tengan un número inferior o igual a 40 jornadas de cumplimiento.

El “TASEVAL” se presenta como una herramienta útil en el cumplimiento de los penados a TBC por delitos contra la seguridad del tráfico, siendo sus objetivos: disminuir el riesgo y aquellas conductas que de manera frecuente dan lugar a infracciones y accidentes en el ámbito de la seguridad vial y mantener la naturaleza reparadora de los trabajos en beneficio de la comunidad, inspirándose en los principios de exigencia y esfuerzo en la realización de las tareas impuestas.

Estas tareas son tanto formativas -sesiones presenciales- como de utilidad pública -sesiones no presenciales-.

Las actividades formativas se desarrollan en sesiones presenciales guiadas por el profesional encargado del Taller. Presentan una parte introductoria teórica referida al tema de seguridad vial que se va a trabajar. Son actividades de carácter teórico-práctico, a realizar en grupo y que fomentan la reflexión y el trabajo personal.

 

Los temas  a abordar son, principalmente, los siguientes:

 

1.- Introducción al problema del accidente de tráfico. Permite conocer la magnitud de los accidentes de tráfico, sus causas y sus consecuencias, comprender que el factor humano es una pieza clave en la prevención de la accidentalidad y abordar la accidentalidad como un proceso, una construcción y, por tanto, un fenómeno evitable.

2.- Alcohol. Permite conocer la responsabilidad del alcohol en la accidentalidad, conocer los efectos del alcohol en la conducción, reflexionar sobre las consecuencias del accidente causado por los efectos del alcohol en el conductor, conocer las falsas creencias que existen en torno al alcohol y dar soluciones alternativas a la conducción en situaciones de consumo de alcohol.

3.- Drogas. Permite conocer los efectos de los diferentes tipos de drogas en la conducción, eliminar las falsas creencias que existen en torno a las drogas y concienciar de la relación que existe entre las drogas y la gravedad del accidente.

4.- Velocidad. Permite reflexionar sobre la necesidad de los límites de velocidad y su justificación, analizar la relación existente entre velocidad y lesividad en caso de accidente, trabajar los diferentes conceptos de velocidad, conocer la responsabilidad que tiene la velocidad en la accidentalidad y los efectos negativos de la velocidad sobre el conductor.

5.- Conducción temeraria. Permite debatir sobre los principios de convivencia y respeto en el ámbito de la circulación, reflexionar sobre las consecuencias que pueden tener las conductas imprudentes al volante, comprender los procesos mentales que subyacen a las atribuciones en la conducción, analizar los motivos que impulsan a la adopción de conductas arriesgadas y dotar de estrategias para la búsqueda de soluciones alternativas y trabajar la resolución de conflictos mediante análisis de realidades.

6.- Distracciones. Permite conocer el funcionamiento de los procesos de atención en la conducción, diferenciar las distracciones externas de las internas, para poder evitarlas y abordar ampliamente la peligrosidad del teléfono móvil en la conducción y su implicación en la accidentalidad.

 

Las actividades de utilidad pública deben ser realizadas por el penado en el período temporal entre sesiones presenciales. Estas actividades serán programadas y analizadas en el grupo. Su objetivo es que el penado realice tareas relacionadas con los temas que se han trabajado previamente en las sesiones presenciales. Están dirigidas a sensibilizar y prevenir accidentes de tráfico en la comunidad.

Las tareas a abordar son en concreto: La observación y registro de zonas urbanas en las que los conductores circulan a una velocidad mayor a la reglamentaria de manera frecuente. La colaboración con la Dirección General de Tráfico y con entidades relacionadas con la seguridad vial en campañas de prevención. La observación y registro de zonas en las que existe un elevado número de accidentes  -“puntos negros”- . La elaboración de itinerarios seguros  “de casa al centro educativo” y la detección de señales de tráfico deterioradas o mal situadas.

 

IV.- Conclusión

Si atendemos a la resocialización como fundamento de la pena no podemos tratar al penado por delitos contra la seguridad vial como un excluido de ese objetivo, sino más bien lo contrario. Una persona que necesita reintegrarse en la sociedad aprendiendo que su conducta es socialmente inadaptada. Y con estos Programas que hemos expuesto se consigue este objetivo.

Primero, porque permiten descubrir los valores que guían los comportamientos de los usuarios, favorecer el desarrollo moral de los mismos, estimular el respeto hacia los demás e incrementar el sentido de responsabilidad.

Segundo, porque permiten ofrecer respuestas alternativas a las diferentes situaciones amenazantes para la seguridad vial, tanto a nivel individual como grupal, dotar de habilidades  para resolver correctamente las situaciones problemáticas del tráfico y fortalecer las conductas seguras al volante y fomentar  el refuerzo positivo ante dichas conductas.

En definitiva que el tratamiento penitenciario de la delincuencia vial  puede presentar una elevada rentabilidad social, dadas las consecuencias positivas del mismo sobre el propio penado y sobre el resto de la sociedad, si gracias a él se evitan accidentes de tráfico

Modificado por última vez en Viernes, 14 Septiembre 2012 13:57
Francisco Javier Nistal

Jurista del Cuerpo Superior de Instituciones Penitenciarias

Jurista del Cuerpo Superior de Instituciones Penitenciarias

Jurista del cuerpo de instituciones penitenciarias

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