Ya hemos visto, que el inductivismo, es una metodología que va de lo particular a lo general, intentando encontrar leyes universales aplicables a toda la población que se estudia o investiga. Esta metodología, es propia de las ciencias naturales, donde su método de abordaje ha consistido históricamente en analizar distintas muestras, y hacer coextensibles a todos los especimenes de la especie los resultados obtenidos. Y también, dividir categóricamente a dicha población, en diversas tipologías bien delimitadas unas con otras, con características persistentes en el tiempo, y por sobre todas las cosas, genéricas.

"No existe nada más difícil e incierto de realizar que dirigir la introducción de un nuevo orden de las cosas, porque la innovación tiene como enemigos a todos aquellos que han tenido éxito en las condiciones anteriores, y por tibios defensores a quienes pudieran tener éxitos con las condiciones nuevas."

Nicolás Maquiavelo, “El príncipe”

 

La parte primera de este artículo se encuentra publicado como capítulo en libro en Editorial Astrea con el título “La Criminología: el negocio y la quiebra” dentro de la obra Doctrina. Derecho Penal en versión electrónica disponible y descargable para todos los interesados.

Ahora esta continuación me parece obligada y necesaria (con las excepciones respetadas de las opiniones de los lectores) debido a la situación observada durante la experiencia lograda al visitar la mitad de la República Mexicana, en específico a las escuelas de Criminología y Criminalística y algunas Direcciones de penitenciarias y servicios periciales.

Cabe aclarar que lo expresado aquí no es en particular a alguna escuela ni a alguna Dirección, son generalidades observadas y el objetivo del presente es lograr la reordenación de la Criminología, como señala Osvaldo Tieghi, la instauración científica, que para mi interés lo pongo como “la revolución científica de la Criminología”.

Durante la lectura de la obra y al final aparece la bibliografía en la cual se basa este artículo, pero principalmente en dos obras, la primera, “Criminología y dignidad humana” de Antonio Beristain y Elías Neuman2, y la segunda “Las miserias del proceso penal” de Francesco Carnelutti3. Del resto de la bibliografía, lo sorprendente ha de ser que lo mismo se dijo hace algunos años y a la fecha la situación parece ser igual...

Ante la avalancha de información, facilitada por innumerables medios de comunicación, en torno a la muerte de Bin Laden, la relativa a su filiación ha pasado casi inadvertida. Lo cierto es que, debido a la sorprendente rapidez con la que se ha verificado la identidad del terrorista más buscado por los servicios de inteligencia en los últimos años, surge la siguiente pregunta: ¿Es posible realizar un análisis de ADN en tan poco tiempo?