I. Planteamiento

El Diario “EL PAIS”, recogía el pasado día 27 de Marzo de 2013, con el título “Cerebro de delincuente” una noticia sobre el hallazgo de un método científico para predecir si un criminal podría reincidir, realizando únicamente un escáner a su cerebro. Las pruebas de “neuroimagen”, que se han usado para medir qué pasa en el cerebro en todo tipo de situaciones, han creado expectativas muy esperanzadoras y optimistas para la predicción y tratamiento de conductas y enfermedades mentales, por lo que se configuran, hoy día, como una herramienta cargada de posibilidades entre los investigadores y, en el caso de la conducta delictiva, para medir la probabilidad de reincidir de los condenados.

El conductismo es la escuela de pensamiento que sostiene que las conclusiones sobre el desarrollo humano deben basarse en observaciones controladas del comportamiento manifiesto en lugar de hacerlo en especulaciones sobre los motivos inconscientes u otros fenómenos inobservables. Éste en el área de la Criminología ha dado una explicación de la relación estímulo-reforzador-respuesta; por ejemplo, qué estimula al sujeto a responder con un acto antisocial; y ha servido de gran ayuda para detenernos a observar y describir los factores criminógenos (estímulos) que influyen, poder predecir las consecuencias (respuestas), también ha servido para conocer los resultados de los efectos del castigo en la conducta de los individuos (penalidades) y los modelos de prevención por medio de reforzadores positivos y negativos (Política Criminológica).

 

 

El comportamiento ha sido, desde siempre,  motivo de estudio para el propio ser humano. La aceptación social de un comportamiento determinado es evaluada por las normas sociales, que nosotros mismos marcamos y regulada por varios medios de control personal, medioambiental y, en definitiva, social. El comportamiento humano es analizado por varias disciplinas, incluyendo la psicología, la sociología y la antropología.