Antecedentes

Criminología y Justicia surge como proyecto desde las bases de la Sociedad Criminológica Balear (SCB). Ésta plantea como uno de los grandes objetivos hacer llegar la disciplina criminológica a todo tipo de público, tanto el académico como el no académico. Así, en una apuesta clara por la divulgación, se planteó en un primer término un modelo de revista que se publicaría periódicamente para ser distribuida entre los afiliados a la SCB. 

 

En este artículo me gustaría destacar la figura de una chica mexicana llamada Marisol Valles García, contaba con apenas veinte años de edad, era madre, esposa, estudiante de criminología en la Facultad de Derecho de la UNAM y directora de Seguridad Pública del municipio de Práxedis Guerrero durante dos meses.

La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla. Disculpen las molestias, esto es una revolución.  Subcomandante Insurgente Marcos.

Hace poco más de tres décadas,  se organizaban en las sierras del sureste mexicano, las pruebas para evaluar a quienes formarían parte del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). El primer grupo estaba formado por seis personas; los primeros seis insurgentes, cinco hombres y una mujer, tres mestizos y tres indígenas. De esa manera iniciaba la máxima lucha indígena por la democracia, libertad y justicia en México.

“Por nuestra ignorancia no sabemos las cosas necesarias; por el error las sabemos mal.”

Robert Burton.

La aseveración que indica el titulo del presente artículo, no se refiere a quienes son estudiosos de la ciencia criminológica en este país americano. En México no es arriesgado afirmar que existe una buena cantidad de Criminólogos muy reconocidos, no solamente a nivel nacional sino en el mundo entero. El problema real se encuentra en aquellas personas que ocupan los puestos estratégicos en materia de seguridad pública, prevención del delito, tratamiento clínico a delincuentes o de todas aquellas áreas que tienen que ver con la conducta antisocial, o bien con el crimen, el criminal y la criminalidad. En nuestro país, esas personas son quienes desconocen en la mayoría de los casos a la Criminología.

Ya tenéis disponible el nuevo número de nuestra revista, el quinto desde el inicio de nuestra andadura. En esta ocasión nos alejamos un poco de la dinámica de los dos números monográficos anteriores y presentamos cuatro artículos de diversa temática: Trastornos de la personalidad y violencia de género (que da título a este quinto número), La reincidencia en los delitos de violencia de género, Perfil patológico del criminólogo-criminalista mexicano: propuesta para un cambio, y La actualidad de las pandillas juveniles en Reynosa, Tamaulipas. 

La revista la podéis adquirir a través de Amazon para leer en vuestro ebook, tablet, móvil o Pc al instante. Y para los que nos seguis habitualmente, estad atentos a las redes sociales, porque como ya hicimos con anteriores números de la revista, lanzaremos alguna pequeña promoción para que podáis haceros con este quinto número sin coste alguno. A continuación os dejamos con los abstract de los respectivos artículos incluidos.

Seguridad institucional

En el sistema penitenciario mexicano, el personal médico no es el único insuficiente; os elementos de seguridad y custodia, son un factor primordial para mantener el orden y la disciplina, así como la seguridad física de los internos. Con respecto a lo anterior, la normatividad nacional e internacional no establece una tasa específica de celadores por número de reos, aunque la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido en algunas sentencias un estándar sugerido de un custodio por cada 10 internos. Sin embargo, en México, los motines, las fugas, las riñas, las lesiones, los homicidios, los suicidios, ocurridos dentro de los penales, constituyen un indicador negativo con respecto al bajo número de custodios. Para que el lector tenga una dimensión de la gravedad del problema, basta con mencionar que existen centros en los que llega a haber 1 celador por cada 71 internos (Reclusorio Preventivo Varonil Oriente), 1 por cada 63 (Reclusorio Preventivo Varonil Norte) y 1 por cada 53 (Reclusorio Preventivo Varonil Sur) (MNPT, 2008 a: 27).

Aunado a la sobrepoblación y al hacinamiento, el servicio médico que se brinda dentro de los centros penitenciarios, es deficiente. Carencia o desabasto de mobiliario, equipo, instrumental, insumos; plantilla insuficiente; constituyen la realidad del servicio médico dentro de los reclusorios.

En su mayoría los centros de reclusión  proporcionan atención de primer nivel[1], cuando se requiere de un servicio más especializado, los internos son trasladados a centros públicos de salud, con las limitaciones y conflictos que éstos  suponen; los internos deben esperar largos periodos de tiempo para ser intervenidos y tratados, sin mencionar que para realizar dichos traslados así como durante el tiempo que el interno se encuentra en los centros médicos, se requiere de personal de seguridad y custodia, quienes son destinados en un primer momento para velar por la seguridad de los centros penitenciarios. Cabe mencionar que han existido fugas durante dichos traslados o en los centros de salud.

Como ya se expuso anteriormente el sistema penitenciario mexicano se encuentra sobrepoblado, pero ello no constituye un problema aislado; trae consigo un sin fin de aspectos negativos que afectan las condiciones de internamiento así como las posibilidades de un tratamiento individualizado para los reos. La sobrepoblación varía de acuerdo al estado, de las 32 entidades federativas, 8 presentan una sobrepoblación mayor a 50% (D.F. 88,33%, Estado de México 74,03%, Jalisco 73,15%,  Nayarit 72,32%, Morelos 60,84%, Tabasco 57,26%, Sonora 50,44%, Hidalgo 50,38%) y 10 cuentan con una sobrepoblación que oscila entre 1,40% y 50%. [1]

Los medios lo anunciaban con bombo y platillo, uno de los mayores capos mexicanos caía.

Heriberto Lazcano, mejor conocido como El Lazca, habría sido abatido por Marinos, sí, militares que resguardan nuestra seguridad, como una buena cuasidictadura.

“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”

Dostoievski

El Sistema Penitenciario Mexicano en cifras

Antes de comenzar, es importante hacer una revisión, que ilustre cuantitativamente la situación que impera en los centros de reclusión de la República Mexicana.

México cuenta con 419 centros penitenciarios, los cuales se dividen en 13 centros que dependen del Gobierno Federal, 305 centros que dependen de los gobiernos Estatales, 10 centros que dependen del Gobierno del Distrito Federal (D.F.) y 91 centros que dependen de los Gobiernos Municipales. (Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, 2012: 8)

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