El conductismo es la escuela de pensamiento que sostiene que las conclusiones sobre el desarrollo humano deben basarse en observaciones controladas del comportamiento manifiesto en lugar de hacerlo en especulaciones sobre los motivos inconscientes u otros fenómenos inobservables. Éste en el área de la Criminología ha dado una explicación de la relación estímulo-reforzador-respuesta; por ejemplo, qué estimula al sujeto a responder con un acto antisocial; y ha servido de gran ayuda para detenernos a observar y describir los factores criminógenos (estímulos) que influyen, poder predecir las consecuencias (respuestas), también ha servido para conocer los resultados de los efectos del castigo en la conducta de los individuos (penalidades) y los modelos de prevención por medio de reforzadores positivos y negativos (Política Criminológica).

 

"No existe nada más difícil e incierto de realizar que dirigir la introducción de un nuevo orden de las cosas, porque la innovación tiene como enemigos a todos aquellos que han tenido éxito en las condiciones anteriores, y por tibios defensores a quienes pudieran tener éxitos con las condiciones nuevas."

Nicolás Maquiavelo, “El príncipe”

 

La parte primera de este artículo se encuentra publicado como capítulo en libro en Editorial Astrea con el título “La Criminología: el negocio y la quiebra” dentro de la obra Doctrina. Derecho Penal en versión electrónica disponible y descargable para todos los interesados.

Ahora esta continuación me parece obligada y necesaria (con las excepciones respetadas de las opiniones de los lectores) debido a la situación observada durante la experiencia lograda al visitar la mitad de la República Mexicana, en específico a las escuelas de Criminología y Criminalística y algunas Direcciones de penitenciarias y servicios periciales.

Cabe aclarar que lo expresado aquí no es en particular a alguna escuela ni a alguna Dirección, son generalidades observadas y el objetivo del presente es lograr la reordenación de la Criminología, como señala Osvaldo Tieghi, la instauración científica, que para mi interés lo pongo como “la revolución científica de la Criminología”.

Durante la lectura de la obra y al final aparece la bibliografía en la cual se basa este artículo, pero principalmente en dos obras, la primera, “Criminología y dignidad humana” de Antonio Beristain y Elías Neuman2, y la segunda “Las miserias del proceso penal” de Francesco Carnelutti3. Del resto de la bibliografía, lo sorprendente ha de ser que lo mismo se dijo hace algunos años y a la fecha la situación parece ser igual...