Los pequeños depredadores de las ciencias sociales también capturan grandes presas

Julio 06, 2014 4833
Valora este artículo
(0 votos)

Ficha técnica:

La pena de prisión permanente revisable: Anteproyecto de Ley Español

Ainhoa Fernández-Toribio, Lucía González y Marina Gutiérrez

Editorial Criminología y Justicia, 2014

82 págs.

Comprar en Amazon

 

 

La cadena alimenticia del mundo científico ha roto su orden ancestral. Los que estamos relacionados, en mayor o menos medida, con el sistema de publicaciones de estudios en ciencias sociales, somos muy conscientes que existe una jerarquía muy marcada en relación a quién publica y quién no, una especie de cadena alimenticia en la que sólo algunos depredadores optan a comerse algunas presas. En la sabana de las publicaciones científicas, los chacales, unos pequeños animales similares a los coyotes, aunque son indudablemente depredadores, raramente logran cazar y comerse un ñu o una cebra, sus presas suelen ser, en cambio, pequeños roedores o polluelos de aves. Estableciendo un paralelismo, los estudiantes de ciencias sociales, por no tener el estatus legal de grandes depredadores, de titulados, raramente optan a publicar un texto, y mucho menos un libro, por muy bueno que sea y por muy perfecta que sea su metodología y conclusiones. Los ñus y las cebras están reservados para los leones y los leopardos, los grandes depredadores, los titulados. Y diré más, una buena cebra, la más fuerte de la manada, solamente suele ser accesible para el más feroz de los leones. Así pues, aunque el león de las ciencias sociales, el científico con renombre internacional y trayectoria en el ámbito universitario, puede comerse tanto las pequeñas aves como los grandes mamíferos, es decir, puede publicar tanto en revistas locales como libros en célebres editoriales; el pequeño chacal suele aceptar su situación y solamente cazar, cuando lo hace, pequeñas presas, limitándose a humildes publicaciones. Los estudiantes, en este sentido, somos indudablemente los chacales de la cadena alimenticia del mundo científico, optamos a ser grandes depredadores, pero raramente nos atrevemos a cazar una presa con ingentes cantidades de alimento.

A continuación os voy a presentar una excepción al orden común de la cadena alimenticia de las publicaciones en ciencias sociales, os voy a hablar de tres jóvenes estudiantes de Criminología que se han atrevido a atacar en manada, trabajando en equipo, a un ñu adulto, y ya se lo están comiendo. Os hablo de Marina Gutiérrez, Lucía González y Ainhoa Fernández-Toribio, tres estudiantes que acaban de terminar tercero de Criminología en la Universitat Autónoma de Barcelona… y que ya han publicado su primer libro.

El título del libro es “La pena de prisión permanente revisable: Anteproyecto de Ley Español”, y ha salido a la venta esta misma semana. No es algo común, por desgracia para la transmisión del conocimiento, encontrar trabajos de estudiantes universitarios publicados. El estudio que se va a presentar, no obstante, tiene unas cualidades especiales que lo hacen más que meritorio de estar en las estanterías de criminólogos y juristas penalistas, e incluso me atrevería a decir que en las de algún que otro juez y político español. El texto trata una temática que no sólo interesa, sino que preocupa, a toda persona vinculada en mayor o menor medida al ámbito jurídico.

Hace mucho tiempo que se plantea en España la posibilidad de introducir en el catálogo de penas de nuestro ordenamiento jurídico la prisión permanente revisable, pero hasta la fecha no habíamos notado tan duramente la sensación que dicha reforma pudiera llegar a ocurrir. A mí, personalmente, me aterra ver como las penas siguen endureciéndose a un ritmo tan acelerado que llegue a plantearse la creación de la prisión permanente revisable y no exista apenas rechazo mediático ni social al respecto. Por ese motivo se hace absolutamente necesario un estudio riguroso de lo que puede llegar a suponer la implantación de esta pena; y eso es precisamente lo que hace este trabajo, analizar a través de métodos cualitativos, con la participación de expertos en la cuestión, la susodicha pena, para intentar predecir cómo sería su aplicación en los juzgados españoles en caso de aprobarse su creación.

Como vemos, las tres jóvenes estudiantes de Criminología se han atrevido a abordar una cuestión de una trascendencia absoluta para el sistema penal en nuestro país, y por tanto para la Criminología, y lo han hecho sin ningún tipo de miedos, atacando a la gran presa en grupo, coordinando su trabajo en equipo, y llevándose su primer ñu a casa. Los pequeños depredadores de las ciencias sociales, los estudiantes, empiezan a capturar sus primeras grandes presas, y estoy seguro que no serán las últimas. Y esto, sin lugar a dudas, no va a hacer más que beneficiar el conocimiento científico a todos los niveles.

Modificado por última vez en Domingo, 06 Julio 2014 21:43
David Buil Gil

De profesión: investigador predoctoral de la Universidad de Manchester y colaborador del Centro Crímina para el estudio y prevención de la delincuencia de la Universidad Miguel Hernández.

De formación: Graduado en Criminología por la Universidad Autónoma de Barcelona, Máster en Análisis y Prevención del Crimen por la Universidad Miguel Hernández y estudiante de doctorado en la Universidad de Manchester.

De pasión: amante de la literatura, el arte y la política, pero sobre todo de la relación entre los anteriores.