Acerca de las reformas en justicia para su supuesta agilización y modernización

Diciembre 21, 2011 3907
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¿Puede la justicia llegar a parecer justa a los ojos del ciudadano?

Esta pregunta me la hago cada vez que oigo nuevas medidas para la modernización y agilización de la justicia. Soy consciente y sé que el tema es complicado, porque cuando fui juez, enseguida me dí cuenta que hiciera lo que hiciera, nunca las dos partes iban a quedar satisfechas, incluso para más inri, me percaté que ni dando la razón a una de las partes, la gente quedaba contenta.

El por qué de esto, lo he comprendido ahora que estoy en contacto más directo con las personas, y es que la gente quiere sentirse escuchada, que su voz tenga importancia y esto desgraciadamente durante un juicio no sólo no ocurre sino que si nos vamos al ámbito penal, esta situación se agrava, produciendo más descontento al ciudadano. Y esto pasa queramos o no reconocerlo, pongamos por ejemplo un juez de una ciudad cualquiera, más bien pequeña, siendo optimistas un día normal,  llegará a tener mas de catorce juicios de faltas, citado de diez en diez minutos, así es difícil mantener el interés y el nivel de atención toda la mañana y en cada asunto, y sobre todo materialmente no se puede escuchar a cada persona todo lo que tenga que decir, puesto que los juzgados están para dilucidar si hay o no conflicto, en el ámbito criminal si hay delito o no, los problemas de las personas por cuestión de tiempo no tienen cabida.

 

Por eso es lógico, que los gobiernos empiecen a tomar en cuenta lo que les estamos sugiriendo, que los usuarios de la justicia necesitan ser atendidos, especialmente las víctimas y eso se consigue a través de mecanismos como la Justicia Restaurativa. Sin embargo, hay algo que también me preocupa y mucho y es que tal parece que las medidas de los gobiernos, todos en general, tienen como objetivo la agilización de la justicia, en ocasiones por disimular añaden modernización. Me da miedo que se centren en medidas para agilizar y descongestionar los juzgados, obvio que como he relatado, esto es una realidad que hay que intentar mitigar ¿pero qué imagen puede llevarse el ciudadano de este objetivo principal? Muchos pueden pensar y de hecho así me lo han comentado en más de una ocasión, que lo que ocurre es que el juez, fiscal, secretario judicial y en general los operadores jurídicos no quieren hacer su trabajo, este pensamiento desgraciadamente está en la mente de muchas personas. Y esto se convierte en la “pescadilla que se muerde la cola” porque el ciudadano seguirá pensando que la justicia no funciona y que encima los trabajadores en Justicia, no quieren hacer lo que les corresponde como cualquier “hijo de vecino”.

 

Además, cada vez que se habla de mediación y arbitraje como la solución para el colapso de los juzgados, me “hierve la sangre”, ya que primero omiten la filosofía que es la Justicia Restaurativa y para colmo tal parece que para ellos estas herramientas son un mal necesario. Deberían cambiar el enfoque si desean que la sociedad conozca, acoja y vea con buenos ojos, las reformas que se hagan en  justicia, y que están destinadas a gestionar los conflictos de otra manera. Deberían decir que con estas herramientas se va a atender mejor a cada ciudadano, va a ser escuchado, va a poder contar su “historia” y sobre todo se les va a dar la oportunidad de ser protagonistas en cómo resolver su problema, sea o no delito. Sólo de esta forma, estas medidas para “agilizar y descongestionar” los juzgados pueden tener calado en las personas y lo pueden ver como algo bueno y no como otro intento en vano, de “mejorar la maltrecha imagen de la justicia”.

 

Por otro lado, si quieren que la justicia sea moderna ¿por qué las reformas inútiles, rápidas y “a trompicones”?

 

Me explico con un ejemplo muy claro, había un sistema informático que funcionaba bastante bien, lo cambiaron a peor sin duda, buscaron dos ciudades como pioneras en una nueva concepción de organización de la justicia: la oficina judicial y lo que ha pasado es que lo que estaba destinado a agilizar, racionar tiempos y dar mejor atención al ciudadano, acabó en un cúmulo de despropósitos que, gracias a dios, y al esfuerzo de los que trabajan en los juzgados ha mejorado un poco.

 

Pero ¿y todo lo que ha habido durante estos meses? ¿A quién ha repercutido? Pues el problema empieza cuando se hacen reformas de gran entidad de forma rápida, a bombo y platillo y por temas políticos ( juntar política y justicia, ya es indicativo de que se va por mal camino), luego suceden los retrasos, suspensiones de juicios sin avisar a las partes, malas citaciones…Recuerdo una madre y un hijo en la puerta de una de las salas de vistas de mi ciudad, el juicio era la tercera vez que se suspendía por temas informáticos, es normal que estuvieran irritados y muy enfadados, traté de explicarles que era por la reforma en Justicia pero es normal que el ciudadano de a pie, no sepa si ha habido o no reformas, si el sistema informático ha fallado, solo sabe que una vez más la Justicia “se ha reído” de ellos, y el objeto de sus iras no van a ser los políticos que hicieron estas reformas tan a la ligera ¡no! Son los jueces, fiscales y demás funcionarios los que al final sufren por partida doble el problema de la justicia.

 

Por eso deberían empezar la casa por los cimientos, enfocar las reformas al menos en el ámbito penal que conozco más, haciendo ver que son para el beneficio de las personas, empezando  por leyes penales que son del siglo XIX y que tienen tantas reformas que ya nadie sabe qué está y no está en vigor. También deberían hacer ver al ciudadano que las herramientas de justicia restaurativa son necesarias porque devuelven el protagonismo a las víctimas y hace a la comunidad participe directa en la justicia, así no se sentirán abandonados y al ser parte de ella, empezaran a percibirla como algo más cercano, humano y sin tantos formalismos y burocracia. Porque este es otro tema, que hace que la sociedad se aleje de la justicia, y es que las personas no entienden su lenguaje arcaico, es fría y poco cercana a las expectativas que tienen de ella. Si los políticos se centran en estas ideas efectivamente las reformas serán más aceptadas y acertadas y se acogerán por la gente no con resignación o desconocimiento, sino de forma positiva y sobre todo aunque se sigan llamando de agilización de la justicia deberían hacerse con tranquilidad  y sosiego, sin prisa pero sin pausa, para no perturbar el funcionamiento normal de los juzgados y la vida del ciudadano que para bien o para mal debe acudir a un juicio.

 

Quizá solo quizá llegue el día en que la comunidad piense que la justicia empieza a funcionar.

 

Modificado por última vez en Lunes, 17 Septiembre 2012 09:09
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/