¿Cómo un chico normal se convierte en un asesino?

Julio 25, 2012 6614
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“Doce personas han muerto y otras 59 han resultado heridas en un tiroteo en un cine, cerca de Denver (EEUU) cuando un enmascarado ha entrado en una sala y ha disparado indiscriminadamente. El atacante, un hombre vestido de negro con casco y máscara ha irrumpido en la sala de cine con una escopeta y ha comenzado a disparar. El presunto asesino James Holmes, de 24 años es un chico aparentemente normal e incluso brillante, aspirante a neurocientifico”.

Este es el resumen de las muchas noticias que se pueden leer sobre la masacre que acaeció hace unos días en un cine normal, de una población normal de EEUU. Resalto la palabra normal, porque es lo que define este terrible suceso, a las victimas y al propio atacante. El presunto asesino James Holmes, no es un “monstruo” al que las víctimas y todos nosotros podamos odiar para mitigar el dolor, no actuó por motivos ideológicos, no es un terrorista, no proviene de una familia desestructurada ni de un entorno marginal, nisiquiera tiene algún retraso mental sino que todo lo contrario, parece que tenia un futuro prometedor y brillante. Hubiese sido más llevadero si este asesino hubiese sido árabe, delincuente habitual o simplemente un loco…sin embargo para ahondar más en el dolor y las preguntas sin respuesta, el atacante es un norteamericano aspirante a neurocientifico con una familia como cualquier otra. Entonces surge una pregunta terrible ¿Por qué? ¿Por qué alguien aparentemente normal puede convertirse en un asesino?

Si no somos capaces de contestar a esto, podemos convertirnos en unos “paranoicos desconfiados” de cualquier persona, que a nuestros ojos pueda resultar “rara” y esto a todas luces, puede ser peligroso.

No se trata de justificar a este asesino, pero cuando lo vi ante el juez con esta mirada entre pérdida y burlesca y el pelo naranja, me pareció que este chico parecía vivir en la propia película de Batman y que de verdad se creía Joker o al menos estaba representando su papel de maravilla. Quizá deberíamos hacer examen de conciencia, acerca de por qué un chico con un futuro se desvía de su camino y se convierte en un asesino. ¿Será un psicópata? ¿Los psicópatas nacen o se hacen? ¿Vivimos a lo mejor en una sociedad demasiado violenta? No creo que la censura sea la solución, pero si hay que poner algún remedio para intentar prevenir estas conductas, sé que es difícil pero es lo que debemos hacer como sociedad responsable y sobre todo los políticos deberían empezar a preocuparse, más por estos temas que por otros que solo sirven para distraer la atención de los ciudadanos, de lo que realmente importa. Está claro que prohibir la venta de armas puede no ser la solución porque se pueden adquirir de otras formas ilegales, pero esta libertad que existe en algunos países como EEUU ¿no es como dar una cerilla a un pirómano? ¿No resultó sospechoso a alguien, que un chico hiciera ese acopio ingente de municiones y armas?

Por supuesto que debería existir un cierto control que quite al menos la tentación a personas inestables,  de hacer realidad la ficción y sin embargo tras la masacre de Denver, se ha disparado la venta de armas ¿no nos estamos todos, volviendo un poco locos?

La siguiente pregunta entonces es ¿qué hacer con este asesino?

La pena de muerte a mi parecer, no da dignidad a las doce víctimas, puesto que nisiquiera matándole doce veces se podría equiparar la muerte a sangre fría de doce personas inocentes y desprotegidas, con la muerte de este asesino que iba armado “hasta los dientes” y que lo hizo de forma premeditada. Como he dicho ya en alguna ocasión, si la función de la actual justicia penal retributiva es causar al infractor un daño similar al que él causó, esto es imposible de hacer en este caso ¿cómo cuantificar el daño? Porque está el dolor por la pérdida de doce vidas, la rabia de sus familiares que no los verán nunca más, el schock de los supervivientes, el pánico de la sociedad en general, al pensar que puede pasar esto a cualquiera y no podemos olvidar tampoco el dolor de unos padres, de una familia al saber a su hijo convertido en un asesino, todo este daño no puede equilibrarse con la muerte del asesino, no sería justo ¿qué hacer entonces?

Obviamente un proceso de Justicia Restaurativa entendido como encuentro victima-infractor no se podría hacer, porque este presunto asesino no sabemos si se arrepiente o no, lo que si podemos estar seguros por su mirada, que está o bien ausente o bien viviendo su propia “película”. No obstante algunos valores y principios de la justicia restaurativa podrían aplicarse en los tribunales penales, para mejorar la respuesta  ante este horrible crimen para con la comunidad y con las víctimas.

Para tratar a este chico y otros potenciales asesinos, deberíamos buscar qué hacer con ellos, valorando que simplemente con meterlos en prisión por más o menos tiempo, el problema no se soluciona, solo se intenta ocultar. Si lo condenan a cadena perpetua, puede que él no vuelva a matar ¿pero los otros “James Holmes”, que puedan existir ahí fuera? No sé si su sitio está en prisión o en un centro psiquiátrico pero lo que sí sé, que sea cual fuere, se debería intentar llegar al por qué,  y sobre todo se debería dar a estas personas un papel activo con trabajo, tratamiento….lo que fuere, siempre que no sea su estancia en el centro correspondiente algo pasivo, sin ningún tipo de obligaciones. Respecto de las víctimas y la comunidad en general ¿qué se puede restaurar? Los asesinados no volverán, pero si se puede restaurar la confianza en el sistema, en el ser humano y se puede ayudar a las victimas y familiares a restaurar un “corazón roto” por la tragedia vivida.

Por eso, se puede trabajar con estas victimas desde un punto de vista restaurativo, estando con ellas hasta que superen el trauma. Ante una situación así se puede reaccionar con odio y deseos de venganza o ir canalizando estos sentimientos normales, tras vivir hechos tan dramáticos en otros sentimientos más constructivos que ayuden a las víctimas a superar o al menos cicatrizar las heridas. Parece difícil pero no es imposible y la misión de todos los que trabajamos en el sistema de justicia y en justicia restaurativa es ayudar a las victimas, para que se sientan escuchadas, acompañadas en su dolor y respetadas, muy probablemente en este caso no obtendrán respuesta a la pregunta de por qué a mi, pero al menos sentirán el cariño de la sociedad y que no están solas. En este apoyo a las victimas no se debería olvidar a los padres de este presunto asesino, que de la noche a la mañana han pasado a ser padres de un asesino despiadado.

Me parece importante el comunicado que hicieron haciendo suyo el dolor de las victimas y familiares y también imagino lo que deben estar pasando, sintiéndose culpables por tener un hijo así, recorriendo su memoria intentando vislumbrar si su hijo mostraba algún comportamiento extraño en su infancia, que podrían haberlos echo sospechar o si lo habrán educado mal. Esta empatía de la familia del agresor hacia las victimas, me parece un punto de partida  para el camino hacia la curación de los afectados. Todos en cierta forma son victimas y todos necesitan ayuda para comprender este daño gratuito, solo tiene la respuesta el asesino, pero al menos podrán incorporar lo sufrido de una forma, lo más sanadora posible.

Y por último y no menos importante, está la prevención a través de la educación en valores como empatía y el respeto por la vida de cualquier ser vivo aunque sea el animal más insignificante, tengo claro que hay un momento en la vida de los seres humanos (en nuestra infancia principalmente) en el que las enseñanzas de nuestros mayores o de nuestros progenitores, pueden influir en nosotros de una forma que cambie nuestro futuro hacia una vida constructiva.

 

Modificado por última vez en Viernes, 14 Septiembre 2012 13:45
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

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