Hasta ayer jueves, los ciudadanos mexicanos que se acercaran a la capital han podido canjear sus armas por comida y dinero. La Secretaria de Seguridad Publica del Distrito Federal de México (SSP-DF) en coordinación con la Secretaria de Defensa Nacional (SEDENA) han llevado a cabo la tercera edición del programa de seguridad “Campaña vida sin armas, canje por dinero 2011”, dirigida a la favorecer la prevención del delito y la inseguridad ciudadana del país.

En los anteriores años el balance fue excepcional, se recogieron 3.880 armas a cambio de 11,2 millones de pesos (cerca de 1 millón de dólares). Napoleón fillat es el director de Prevención del delito de la SSP-DF y nos cuenta como en esta edición se espera recaudar otras dos mil armas con el presupuesto de 6 millones de pesos (medio millón de dólares). El incentivo que se obtiene a cambio del arma es una cesta de comida y dinero en efectivo, proporcionando la cantidad entre 200 pesos (17 dólares) y 7.500 (640 dólares).

Su posible traslado a la sociedad actual

 

altDon Quijote concibe la justicia penal partiendo de la bondad, la caridad, la misericordia y la compasión, lo que le lleva a percibir al delincuente más como una víctima que como un transgresor, de ahí su consideración del castigo de la conducta delictiva como algo inmerecido. Partiendo de esta premisa, el autor de este artículo analiza los posibles paralelismos que tiene en la sociedad actual esta percepción de Don Quijote.

"No existe nada más difícil e incierto de realizar que dirigir la introducción de un nuevo orden de las cosas, porque la innovación tiene como enemigos a todos aquellos que han tenido éxito en las condiciones anteriores, y por tibios defensores a quienes pudieran tener éxitos con las condiciones nuevas."

Nicolás Maquiavelo, “El príncipe”

 

La parte primera de este artículo se encuentra publicado como capítulo en libro en Editorial Astrea con el título “La Criminología: el negocio y la quiebra” dentro de la obra Doctrina. Derecho Penal en versión electrónica disponible y descargable para todos los interesados.

Ahora esta continuación me parece obligada y necesaria (con las excepciones respetadas de las opiniones de los lectores) debido a la situación observada durante la experiencia lograda al visitar la mitad de la República Mexicana, en específico a las escuelas de Criminología y Criminalística y algunas Direcciones de penitenciarias y servicios periciales.

Cabe aclarar que lo expresado aquí no es en particular a alguna escuela ni a alguna Dirección, son generalidades observadas y el objetivo del presente es lograr la reordenación de la Criminología, como señala Osvaldo Tieghi, la instauración científica, que para mi interés lo pongo como “la revolución científica de la Criminología”.

Durante la lectura de la obra y al final aparece la bibliografía en la cual se basa este artículo, pero principalmente en dos obras, la primera, “Criminología y dignidad humana” de Antonio Beristain y Elías Neuman2, y la segunda “Las miserias del proceso penal” de Francesco Carnelutti3. Del resto de la bibliografía, lo sorprendente ha de ser que lo mismo se dijo hace algunos años y a la fecha la situación parece ser igual...

En el caso concreto de la elaboración de un perfil psicológico de un delincuente desconocido que ha cometido un crimen, la investigación pertinente pretenderá extraer conclusiones sobre algo desconocido (el delincuente) a partir de algo conocido (los indicios del delito), o lo que es lo mismo, pretenderá realizar inferencias a partir de éstos para llegar a aquél. Partiendo de la información obtenida en torno a un delito, se tratarán de inferir características de su posible perpetrador, de tal modo que esas conclusiones obtenidas permitan a los investigadores policiales restringir el conjunto de individuos sospechosos para proceder a una más pronta identificación y posterior detención del autor o autores del delito en cuestión.

 
La prevención situacional de los delitosHace unas semanas hablábamos de la teoría de las ventanas rotas y, anteriormente, habíamos definido la política criminal como el conjunto de medidas que adoptan los poderes públicos para hacer frente a la criminalidad; pues bien, dentro de esas medidas, son fundamentales tanto el castigo a los culpables como la prevención. Otra de las teorías que se viene planteando desde las últimas décadas del siglo XX es la prevención situacional que parte de la llamada fórmula del delito; según la cual, delito = 1 agresor motivado + 1 objeto disponible + ausencia de vigilancia. La prevención situacional del delito (PSD) trataría de crear obstáculos para que el criminal no tenga éxito. Si uno de esos tres elementos deja de existir, el delincuente cambiará su comportamiento y no delinquirá.
El sistema de Justicia Tradicional ( llama justicia retributiva) ha distanciado al infractor de la víctima, poniendo a esta última como un simple sujeto pasivo dentro de la comunidad, a pesar de ser la principal protagonista de un hecho que la afecta tan directamente como es el delito. El estado tal y como decía Christie, se apropia del conflicto,...

Llevo varios días acordándome de las palabras de Toni Canto, actor que recientemente perdió a su hija y el novio de esta, por un conductor ebrio. Cuando le escuché, automáticamente pensé que quería que el infractor pasara toda su vida en la cárcel, esperé resentimiento e ira en él...¡pero no!... Tan sólo dijo que para esta persona, su deseo era que se recuperara pronto y así tuviera fuerzas para afrontar lo que se le venía encima, ya que había quitado la vida a dos chicos jovenes.Esto que parece tan dificil de comprender en los tiempos que corren, se llama empatía, y es algo que la Justicia nos debería ayudar a alcanzar a todos los que en algún momento de nuestra vida podamos ser víctimas de un delito. Esta empatía puede ser el paso previo para el perdón, si, perdón....Reconozco que el fin último de la justicia no es este perdón, pero realmente una justicia justa, humana y eficaz ( como puede ser la llamada Justicia Restaurativa) puede ayudar a que este perdón surga.

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