El actual Papa, desde el inicio de su mandato al frente de la Iglesia Católica, ha destacado por su enorme sensibilidad social denunciando con dureza las desigualdades económicas, los excesos de las élites o el sufrimiento de los inmigrantes. Recientemente decidió aportar su personal punto de vista acerca de la justicia penal y me alegro de constatar que coincide con el de tantos criminológos y juristas que señalamos que los problemas sociales no se pueden arreglar endureciendo los códigos penales. Además, apuntó que el modelo de justicia más cercano a los valores cristianos se basa en la reconciliación y la reinserción.

Con las últimas reformas del Código Penal, Ley de Seguridad Ciudadana, Ordenanzas Cívicas en algunos ayuntamientos y todo el elenco legal disponible se empeñan en vendernos que así conseguiremos prevenir la delincuencia. Mi contribución en estas líneas será explicar por qué no va a funcionar y comentar brevemente qué es lo que se ha demostrado que puede funcionar desde el conocimiento de la Criminología.

Cuando echamos un vistazo a la programación de una cadena de televisión cualquiera, un día cualquiera, lo que vemos básicamente son dos clases de programas: los dedicados a contarnos con lujo de detalles los delitos que más alarma han creado y los destinados a desvelarnos las intimidades de los famosos, es más la mayoría de estos, tienen un formato doble. Pero es que va más allá de una forma u otra, estos programas viven del delito y del dolor que muchas personas arrastran, tras sufrir las terribles consecuencias de un crimen. Veo con tristeza víctimas continuamente hablando y reviviendo el daño que sufrieron, sin haber podido superar este rol de víctima, sin poder atravesar las distintas etapas del duelo, y para mí, el hecho de estar en televisión un día sí y otro también recordando, no las ayuda en nada.

“El ministro de Justicia presentó el 11 de octubre en el Consejo de Ministros un anteproyecto de reforma del código penal. Como avanzó Gallardón hace un mes el nuevo texto incluye prisión permanente revisable para delitos de terrorismo y determinados tipos de asesinato. También incluye un informe sobre el futuro estatuto de víctimas”.

Me gustaría empezar diciendo que si alguien está en contra del endurecimiento de las penas, soy yo. Como defensora de la Justicia Restaurativa creo en atender primero a las víctimas y ocuparnos de ayudarlas a superar el trauma y desde luego, no me parece bueno hacerlas creer con insistencia, generando casi una cierta obsesión en ellas que más castigo, más penas es la solución al dolor de haber sufrido un delito y de por ejemplo, haber perdido un ser querido. Se aferran a este endurecimiento creyendo que una vez conseguido, podrán superar lo vivido, curar heridas y “pasar página” pero la realidad es que en la mayoría de los casos no es así.

Consuelo Ordoñez, ha opinado “el estado no puede dejar de exigir el requisito de colaboración y no debe fomentar la flexibilidad en el cumplimiento de las penas”, también ha criticado que el Ministerio de Interior haya hecho caso omiso a esta petición de las víctimas de que se haga justicia.

El propósito de la reflexión de hoy, no es hablar de víctimas de terrorismo exclusivamente sino de toda clase de victimas, de todos los seres humanos que han sufrido un daño que según el estado es un delito y por eso, está sancionado por la ley.

“Tras reunirse con el padre de Marta del Castillo, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón anunció ayer una vuelta de tuerca más en el código penal para endurecer las penas a los agresores sexuales más peligrosos. El gobierno introducirá una medida que denomina “custodia de seguridad” mediante la cual el tribunal podrá dejar en prisión a un reo hasta diez años más, en función de su peligrosidad”

No hay duda estamos en época de elecciones, es la conclusión que se puede extraer de las palabras de Federico Trillo cuando hace unos días dijo “que su partido propondrá la cadena perpetua revisable como pena máxima. Según él, catorce países europeos ya cuentan con la cadena perpetua revisable y la apoya el 82% de la opinión pública”

Esta cadena perpetua existe en países como Francia, Reino Unido, Alemania y Holanda y consiste en una pena de prisión perpetua que pasados unos años-el plazo es diferente en cada país-es revisable: si el preso tiene pronóstico favorable de reinserción puede acceder a la libertad, sino sigue en la cárcel”

Parece increíble pero así es, últimamente todo vale, se hace cualquier cosa como confundir a la población, sí, porque tanto algunos políticos como medios de comunicación, nos hacen creer o al menos deducir que en España, las penas son muy blandas y que cometer un delito sale muy barato, así además de votos y audiencia, generan un movimiento popular en pos de un endurecimiento de las penas muy rentable y a todas luces innecesario e injustificado.