"El violador del Eixample queda libre tras realizarse la castración química. La policía le prestará vigilancia discreta tras haber cumplido su condena y prisiones asegura que aún no está rehabilitado por completo”

No creo que haya algo más terrible que convertirse en víctima, máxime si se trata de un delito tan grave como una violación,  pero no puedo imaginar lo que tiene que suponer saber que la persona que tanto daño te ha hecho, sale de prisión y sin estar rehabilitado, según los expertos.

Para castigar a un hombre es necesario injuriarlo.

Para reformarlo, es necesario mejorarlo. Y los

hombres no son mejorables a través de injurias.

Bernard Shaw

El otro día escuché a varias personas, hablando sobre si la reinserción es posible o no. Realmente es un tema bastante interesante pero me parece que es demasiado importante, como para que pueda ilustrarse mínimamente en tan solo treinta minutos, que duraba el programa. Más que dar respuestas, y como dijo el maestro Nils Christie en una charla sobre este tema, hoy estoy para hacerme preguntas y de paso, tratar de reflexionar sobre si es posible esta reinserción y en qué modo puede ayudar la Justicia Restaurativa.

Las preguntas esenciales, para mí, son: ¿es una realidad la reinserción, incluso después de haber cometido un delito muy grave? ¿Creemos realmente en la reinserción?

La semana pasada presentaba un modelo de cárcel un poco utópica a los ojos de muchos de nosotros, no tanto por las instalaciones  o por el lugar en sí, (porque muchas de otras prisiones tienen las mismas comodidades) sino por el espíritu que guía la convivencia y las normas en su interior. La cárcel de Bastoy en Noruega, es claramente una prisión cuyos presos viven de acuerdo a los principios y valores de la justicia restaurativa.

El cometido de esta propuesta, no entiba en el análisis de cada una de las teorías pedagógicas, sino que busca establecer la forma de aplicar algunos elementos de la pedagogía en la reeducación del delincuente en reclusión, lo que consecuentemente conlleva a la concepción de la Andragogía Penitenciaria Reeducacional. Por la condición espacial  (dada a causa la demarcación territorial dentro de sus muros) que guardan las prisiones, y el tipo de sujeto a quien se dirige el proceso enseñanza-aprendizaje, se convierte en una especial forma de aplicación del modelo metodológico de la Andragogía Penitenciaria Reeducacional, además de que por la finalidad particular que se persigue con la resocialización del delincuente, no es posible la aplicación única y total de alguna teoría en particular, ya que se requiere tener presente el aspecto penitenciario de manera toral.

La demanda de más dureza y menos derechos en el seno del sistema penitenciario es una realidad social. El populismo punitivo tiene un poder de presencia enorme en la sociedad civil, aun cuando ésta desconoce la realidad carcelaria.

Desde hace tiempo se ha prestado una importante atención al delincuente: Sus motivaciones, su riesgo de reincidencia (anteriormente la mal llamada peligrosidad) y sus mayores o menores posibilidades de reinsertarse en la sociedad. Por lo general, los medios de comunicación y los intereses políticos aventan la manida frase “la reinserción social es un fracaso”, en un asombroso ejercicio de ignorancia (por desconocer), gandulería (por no esforzarse en contrastar datos) y cinismo (por no querer contrastar datos), cuyo resultado es, por una parte, el minado de la confianza en todos aquellos trabajadores del sistema penitenciario y, por otra, la expansión y alteración del Código Penal. Un Código Penal (el español) que, de poder hablar, pediría que dejaran de reformarlo cada dos por tres.

El artículo 25 de la constitución española establece que las penas y las medidas de seguridad están orientadas hacia la reducación y reinserción social. Otras normas como la ley orgánica general penitenciaria también hablan de esta reinserción.

A propósito del artículo “la justicia restaurativa ¿quién es la víctima?", de nuestro compañero Víctor Manuel Comendador, con el que estoy cordialmente en total desacuerdo, voy a aprovechar esta valiosa oportunidad para clarificar conceptos de lo que es y no es justicia restaurativa y cuales son sus valores y principios, eliminando algunos mitos, que lastran la efectividad de la Justicia Restaurativa, ya probada en otros países desde principios de los setenta.

Estoy convencida que las personas pueden cambiar y mejorar, sin embargo, las condiciones que imperan el sistema penitenciario mexicano así como la reacción social ante los expresidiarios puede provocar que la reinserción sea una utopía.

La cárcel ha sido por excelencia, la pena utilizada por el derecho penal contemporáneo; ante una gama de muchos delitos (patrimoniales, contra la vida, contra la sexualidad, contra la salud, etc.) existe una misma solución aparente; encerrar a todos aquellos que lesionan algún bien jurídico o que ponen en riesgo a la sociedad. Resulta curioso que ante diferentes males, se utilice la misma “medicina”.

“Con la plaza de Colón llena de gente con banderas de España y con pancartas en las que se leía: no estáis solos, y con ETA rendición, con victimas traición, los concentrados han pedido la paralización del plan integral de reinserción de terroristas anunciado por el Gobierno porque piensan que tratan de favorecer a los asesinos que ahora se disfrazan con piel de cordero por su conveniencia”

“La presidenta de la fundación de victimas de terrorismo, ha advertido que la sociedad vasca no está aún preparada para la Justicia Restaurativa”

Estas noticias no hacen sino corroborar una triste realidad y es que no se sabe qué es la Justicia Restaurativa y por lo tanto no se ha sabido trasladar de forma clara, el concepto y valores de esta justicia a los ciudadanos y en especial a las victimas.