A menudo se ha entendido el feminismo como un fenómeno ideológico por etapas u oleadas; su base es la reivindicación de la mujer como un sujeto que merece la recepción de los mismos derechos y privilegios del hombre, y, a partir de ahí, sus objetivos concretos se definen a través de los contextos culturales y socioeconómicos en los que navegue a lo largo de los años.