La resolución de conflictos a través de la mediación, además de aportar agilidad y viabilidad al sistema judicial, permite a la ciudadanía asumir un papel protagonista en el ejercicio de sus derechos. El caso mexicano, con un sistema de mediación ya consolidado, confirma los numerosos beneficios de la implementación de este innovador procedimiento legal.

Nos gusta pensar que vivimos en un mundo ideal. A casi todos nos gustan los finales “felices”, en los que los “malos” reciben su merecido y los “buenos” obtienen  su “felices para siempre”. Esto lo hemos aprendido, desde pequeños en los cuentos de hadas y en muchas películas, por eso cuando un delito se comete, nos convertimos en víctimas y nuestro mundo perfecto se quiebra.

La Justicia Restaurativa puede y debe aplicarse a cualquier clase de delito con independencia de su gravedad, debe ser un derecho de todos los afectados para de esta forma,  poder tener la oportunidad de superar el delito y el impacto que éste ha causado de una forma más sanadora y humana, fomentando el fortalecimiento de los lazos sociales, desquebrajados precisamente por el hecho delictivo.

Por eso, la Justicia Restaurativa se revela como un baluarte importante en delitos como terrorismo porque estos pueden hacer y de hecho hacen tambalear la convivencia y la paz de todo un pueblo, y  a través de esta justicia se pueden lograr precisamente respuestas más justas y sanadoras para todos.

Sin embargo, lo que puede valer para reequilibrar y favorecer la cohesión social  como la Justicia Restaurativa,  pierde su eficacia y sus beneficios, si se hace sin tener en cuenta a todas las partes afectadas.

“Se trata de restaurar la situación anterior al hecho delictivo cometido tanto para el autor como sobre todo para la víctima” Esta es una de las muchas afirmaciones sobre la Justicia Restaurativa y sus herramientas como la mediación penal, que generan muchas dudas y sobre todo, crean objetivos erróneos de esta Justicia.

Para empezar quizá sea conveniente, retrotraernos al origen de la palabra restaurativa, esta es una traducción del inglés restorative. Pero como suele suceder no es muy correcta, lo más acertado hubiera sido justicia restauradora aunque para muchos sea más bien reparadora.

“Una alternativa al juicio que busca un acuerdo entre el acusado y la víctima y una sentencia de conformidad”

“Se ofrecen a las víctimas, órganos judiciales y demás operadores jurídicos, la posibilidad de resolver el conflicto mediante un proceso de mediación en el ámbito penal. También se reducirán las cargas de trabajo de los órganos judiciales”

Desgraciadamente noticias como estas, surgen con demasiada frecuencia, lo que contribuye a enturbiar, lo que es verdaderamente importante; transmitir qué es justicia restaurativa y sus diferentes herramientas, así como sus muchas posibilidades de aplicación. Parece un continuo desatino que se diga a “voces” que se apuesta por los procesos restaurativos, como la mediación penal y luego se equivoque al ciudadano, con afirmaciones tan rotundas como erróneas.

El pasado lunes, se celebró el día mundial de la eliminación de la violencia contra la mujer y a pesar de las medidas de concienciación y el endurecimiento de la ley, los casos no han disminuido, al menos en España.

Y como siempre hay voces que reiteran la no viabilidad de la mediación para estos crímenes, que se han convertido en una auténtica lacra social. Sin embargo, la negativa de ciertos colectivos para admitir esta institución es fruto de la confusión de conceptos y de la poca visión realista de cómo la Justicia tradicional, trata muchos de estos casos. La realidad es que en muchos asuntos el maltratador durante el proceso penal tradicional, se pone en una actitud defensiva y pasiva,  que no favorece a la víctima ¿por qué?

Hace ya bastante tiempo que tenía ganas de poder presentar este libro. Al fin y al cabo, Virginia Domingo, la autora de esta obra, ha estado presente desde que iniciamos la andadura en Criminología y Justicia, y es probablemente una de las personas que se ha implicado más con sus columnas. Desde mayo de 2011, han sido contados los miércoles en los que no nos aportara su visión restauradora de la justicia, y lo ha hecho siempre con una cercanía y una sinceridad que se manifiestan en todos y cada uno de sus artículos. Virginia vive lo que dice, y su opinión y reflexiones es difícil que dejen indiferentes a nadie, ya que trata asuntos desde una perspectiva que, por desconocida para la mayoría de nosotros, a veces resulta chocante cuando nos la explica por primera vez. Pero Virginia es consciente de que su papel en pro de la justicia restaurativa le exige mucha paciencia. Si es necesario, se explicará cuantas veces crea conveniente hasta que todos entendamos el concepto en cuestión. Pero es tal su pasión y convicción por este modelo de justicia, que este año ha decidido además aumentar la difusión de la misma mediante un blog personal.

“Representantes de las justicia española y varias asociaciones feministas españolas han alertado este martes, de que la mediación en los casos de violencia de género recogida en la reforma del Código Penal, planteada por el Ministro de Justicia no sirve en violencia de género”

Esta noticia me sorprende por cuanto se atreven  a decir que algo no sirve, sin haberse puesto en práctica y sin embargo, afirman que algo funciona, cuando está totalmente demostrado que la ley tal y como está en la actualidad, no ha servido para reducir  los casos de violencia de género.

Habitualmente siempre trato de mostrar que la Justicia Restaurativa no es solo mediación penal, victima-infractor,  ya que el alcance y la comprensión de los delitos y de cómo impactan en cada persona, es muy diferente y deben existir diferentes posibilidades o procesos, que se adecuen a las necesidades de cada víctima

Por eso la definición que las Naciones Unidas hace de justicia restaurativa es muy importante, y lo hace de esta manera, respuesta evolucionada al crimen, que respeta la dignidad y equidad de cada persona, construye comprensión y promueve armonía social a través de la sanación de victimas, infractores y comunidad. Esta definición es esencial porque ya no se define justicia restaurativa como un simple proceso, con unas normas tasadas sino una respuesta o una filosofía para abordar el delito y sus consecuencias en las victimas, infractores y también los indirectamente afectados, la comunidad.

"El vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando de la Rosa ha afirmado que la mediación es una de las soluciones que tiene la justicia y cree que hay que apoyar desde todos los ámbitos porque supone una alternativa a la judicialización de los asuntos.

El Consejero de Presidencia de la Rioja, Emilio del Río, ha felicitado a la Universidad de la Rioja por una jornada de mediación y ha indicado que la mediación es una forma de evitar que exista la litigiosidad tan alta que cree que existe en España”

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