A menudo se ha entendido el feminismo como un fenómeno ideológico por etapas u oleadas; su base es la reivindicación de la mujer como un sujeto que merece la recepción de los mismos derechos y privilegios del hombre, y, a partir de ahí, sus objetivos concretos se definen a través de los contextos culturales y socioeconómicos en los que navegue a lo largo de los años.

La mayoría de nosotros cuando escucha la palabra psicópata, cree erróneamente que se trata de ese asesino despiadado que tantas veces queda reflejado en películas y series de televisión, siendo uno de los más conocidos el Dr. Hannibal Lecter.  Estamos  inmersos en una sociedad muy mediatizada por los estereotipos que presentan a este tipo de individuos, sobre todo a través del cine, la televisión e incluso algunos Best Seller. Sin embargo, no es así. Muchos de estos psicópatas están integrados en nuestra sociedad, están entre nosotros y pasan totalmente desapercibidos, porque muchos de ellos no comenten ilícitos visibles.

La violencia de género puede ser definida de múltiples formas pero de acuerdo con la Ley 13/2007 de 26 de noviembre, de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, en su artículo 3 es definida como:

“Cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada.”

Los hombres maltratados existen. No son parte de la ficción como nos quieren hacer creer. En las estadísticas del INE de 2013 en referencia a la violencia doméstica se recogen un total de 7060 víctimas, de las cuales 2635 son hombres, es decir el 37,32%. Como sabemos esto es sólo la punta del iceberg, porque la mayoría de casos y más en caso de maltrato de la mujer hacia el hombre no hay datos fiables.

El pasado lunes, se celebró el día mundial de la eliminación de la violencia contra la mujer y a pesar de las medidas de concienciación y el endurecimiento de la ley, los casos no han disminuido, al menos en España.

Y como siempre hay voces que reiteran la no viabilidad de la mediación para estos crímenes, que se han convertido en una auténtica lacra social. Sin embargo, la negativa de ciertos colectivos para admitir esta institución es fruto de la confusión de conceptos y de la poca visión realista de cómo la Justicia tradicional, trata muchos de estos casos. La realidad es que en muchos asuntos el maltratador durante el proceso penal tradicional, se pone en una actitud defensiva y pasiva,  que no favorece a la víctima ¿por qué?

Hola, mi nombre es…. bueno no importa, mi nombre es lo menos importante, no sólo porque haya dejado de interesar sino porque podría ser todos y cada uno de los nombres de aquellas mujeres que han dejado de existir, todas y cada una de esas mujeres que sufren, han sufrido y sufrirán en silencio y sin compasión el abuso, el maltrato y la humillación de sus parejas.

Estudio DOMPET

Querol, N. et al. Preliminary results of the DOMPET study for shelters in Spain and LatinAmerica.  Book of Abstracts of the II° International Congress of the Advanced High School of Criminological Sciences - CRINVE 2013. ISBN 978-88-97378-02-0

“Representantes de las justicia española y varias asociaciones feministas españolas han alertado este martes, de que la mediación en los casos de violencia de género recogida en la reforma del Código Penal, planteada por el Ministro de Justicia no sirve en violencia de género”

Esta noticia me sorprende por cuanto se atreven  a decir que algo no sirve, sin haberse puesto en práctica y sin embargo, afirman que algo funciona, cuando está totalmente demostrado que la ley tal y como está en la actualidad, no ha servido para reducir  los casos de violencia de género.

[1]El pasado 6 de febrero fue el día mundial contra la mutilación genital femenina, dicha práctica aberrante consiste en la extirpación total o parcial de los órganos genitales externos femeninos o cualquier otra intervención practicada en dichos órganos por motivos no terapéuticos, se calcula que 5 niñas están siendo mutiladas cada minuto que pasa.

La mutilación genital femenina (MGF) se clasifica en cuatro tipos principales:

Un nuevo acto de violencia salvaje asalta las portadas de los periódicos, abre telediarios y sacude nuestras conciencias, y de nuevo es una violación, también en grupo (los agresores) pero esta vez en un país del primer mundo (México) y esta vez a un grupo de mujeres que al igual que Jyoti Singh Pandey creían estar a salvo de esta barbarie por estar acompañadas de hombres, pero de nada sirvió y fueron cruel y brutalmente vejadas en la seguridad de su refugio vacacional.

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