En anteriores in albis, ya hemos tenido ocasión de comentar algunas de las curiosas plusmarcas de la historia criminal de Gran Bretaña: sólo en el siglo XIX, William Burke inventó en 1827 un método para matar que, en su honor, pasó a la historia forense como el burking; Constante Kent asesinó a su hermanastro de 4 años en 1860, convirtiendo aquel caso en el primer crimen mediático del mundo; Percy LeFroy Mapleton fue el primer fugitivo al que se buscó mediante un retrato robot, en 1881; y el doctor Thomas Bond realizó el primer perfil criminal, a Jack el Destripador, en 1888. Casi un siglo más tarde, este país volvió a ser pionero al identificar por su ADN a un peón llamado Robert Melias, acusado de agredir sexualmente a una mujer enferma.

En México el derecho de los niños a conocer su origen biológico ha pasado de ser un tema poco conocido a sentar precedentes jurídicos importantes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; debido a que la práctica de la prueba de ADN para la determinación biológica del parentesco se ha convertido también, en una herramienta de los laboratorios de genética, tanto particulares como los de gobierno; de uso más frecuente al poder ofrecer un costo más accesible, con un tiempo menor de entrega de resultados y tomando estándares internacionales como en otros países.

 

“It is better that 10 guilty people escape, than that one innocent suffer”
Larry Cunningham, The innocent prisoner and the apellate prosecutor: some thoughts on post-conviction prosecutorial ethics after Dretke v.Haley

En Estados Unidos, se calcula que entre el 90 y el 99 de los acusados son culpables. Esta cifra podría considerarse como muy positiva. Sin embargo, mirando desde el otro lado, implica que 23000 personas condenadas bien podrían ser inocentes. Desde 1989, 272 personas han sido exculpadas a través de diferentes pruebas de ADN, así como cientos de individuos exculpados en base a otras evidencias. La suerte de los anteriores es que hayan podido demostrar su inocencia a posteriori, pero muchos otros probablemente no han gozado de esa oportunidad. 

               En tiempos presente podemos pensar que el uso del ADN (Ácido Desoxirribonucleico) en cuestiones forenses, criminalísticas o simplemente personales siempre ha sido rutinario o común. Sin embargo, haciendo una revisión de la historia es importante señalar que esto no fue así. Son muchos los registros de casos que al requerir una prueba de ADN y no poder realizarse por razones personales, económicas o tecnológicas quedaron aparentemente en el olvido.

La identificación humana ha sido uno de los principales aspectos que interesan los humanos desde diversas áreas del conocimiento; la filiación y el sentido social y  de pertenencia a determinado grupo de persona, nos convierte en una de las especies animales que más interacciones ecológicas puede presentar en la biosfera. Son diversos puntos de interés que versan sobre la identificación y la filiación humanas, pero principales en el objeto de estudio es el hecho de atribuir diversas características que van de lo general a lo particular, atribuyendo en cada nivel diversas estructuras, formas, tamaños, colores, pensamientos, ideas, nombres y por supuesto el nivel biológico.

Ante la avalancha de información, facilitada por innumerables medios de comunicación, en torno a la muerte de Bin Laden, la relativa a su filiación ha pasado casi inadvertida. Lo cierto es que, debido a la sorprendente rapidez con la que se ha verificado la identidad del terrorista más buscado por los servicios de inteligencia en los últimos años, surge la siguiente pregunta: ¿Es posible realizar un análisis de ADN en tan poco tiempo?

 
El intercambio de información sobre perfiles de ADNEl 27 de mayo de 2005, Bélgica, Alemania, España, Francia, Luxemburgo, Holanda y Austria firmaron un tratado internacional en la abadía benedictina de Prüm (Renania-Palatinado, Alemania) para profundizar en la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo, la delincuencia transfronteriza y la migración ilegal. Más tarde, Italia, Finlandia, Portugal y Eslovenia también suscribieron este convenio.