¿Se libra una guerra contra el terrorismo? En mi opinión, no. No es una guerra contra el terrorismo sino contra un modo de civilización, el fundamentalismo islámico,  incompatible con el modo de vida occidental tal y como está conceptuado. En efecto, se trata de una guerra, pero no en el sentido convencional del término, en el que dos ejércitos se enfrentan uno a otro y en el que, teóricamente, debería salir vencedor el que tomara mejores decisiones en función de sus medios humanos y materiales y los del oponente. En esta guerra, el terrorismo es el tipo de combate elegido por uno de los bandos, un modo de combatir en el que no luchan soldados contra soldados a una mayor o menor distancia entre ellos en función de la tecnología aplicada, sino terroristas, que no emplean uniformes que les identifiquen como tales, contra población en general (en la que se incluyen soldados del bando contrario, claro está, pero también civiles), con la finalidad de generar tal estado de terror en la población del bando objetivo que sus dirigentes evalúen como inaceptables las pérdidas producidas y se dobleguen frente al bando contrario. El terrorismo ha cambiado de modo drástico el modo de guerrear del ser humano, modo en el que la incertidumbre y el terror se han convertido en armas mucho más poderosas que el más sofisticado armamento tecnológico. 

Es por ello que la expresión guerra contra el terrorismo es inexacta y puede llevar a confusión.

  • Ayer la CBS publicó la entrevista completa a Obama, en la que respondió y analizó la reacción y situación tras la muerte de Bin Laden.
  • Afirmó que el asalto a la casa de Bin Laden fue una decisión muy dificil ya que las pruebas "no eran del todo concluyentes"
  • Confirmó que Bin Laden podría haber pasado al menos los últimos cinco años alojado en Pakistán

Foto: Pete Souza (Casa Blanca)

Obama ha afirmado en el programa Sixty minutes de la cadena norteamericana CBS que no se publicarán las fotos de Bin Laden.  Preguntado sobre si ha visto las fotografía, afirmó con rotundidad que sí.

La muerte del terrorista Osama Bin Laden, ejecutada por soldados americanos, y ordenada desde los más altos mandos de la política norteamericana, es un tema de máxima actualidad al igual que de gran controversia: por un lado están los que consideran este hecho como la actuación más brillante en defensa exterior de Obama, y por otro los que creen oportuno reabrir de nuevo la polémica acerca de las “técnicas de investigación coercitivas” que se emplean para extraer a los acusados toda la información que será de especial relevancia bien para capturar presos, localizar enclaves estratégicos o conocer tácticas militares que de otro modo sería imposible averiguar o que al menos llevaría mucho más tiempo siguiendo las medidas convencionales.

Foto:  Pete Souza (Casa Blanca)

De acuerdo con Jay Carney, secretario de prensa de la Casa Blanca, el Presidente recibió  información minuto a minuto durante la operación en el complejo de Osama Bin Laden. Imágenes en la televisión muestran a la secretaria de Estado Hillary Clinton horrorizada cuando vio el vídeo de la operación. Esto llegó a nosotros un día después de que los Estados Unidos  finalmente alcanzaran al que ha sido el enemigo número uno en América, y lo mató en un tiroteo que duró 40 minutos.

Ante la avalancha de información, facilitada por innumerables medios de comunicación, en torno a la muerte de Bin Laden, la relativa a su filiación ha pasado casi inadvertida. Lo cierto es que, debido a la sorprendente rapidez con la que se ha verificado la identidad del terrorista más buscado por los servicios de inteligencia en los últimos años, surge la siguiente pregunta: ¿Es posible realizar un análisis de ADN en tan poco tiempo?

El homo criminis se encuentra en la cúspide del ser-antisocial, evidentemente Bin Laden, es producto del ejercicio del libre albedrío en la búsqueda de mantener el terror mediante actos lesivos que provocan el sofocamiento social, ocasionando el surgimiento de un estado de violencia constante, violencia que se ve justificada por una ideología basada en el fanatismo y en el lavado de cerebro de sus adeptos, en el que la divinidad es el motor que les ínsita al sacrificio de sus propias vidas, en nombre de un honor aparente que les llena de “gloria”.

Alfredo Pérez Rubalcaba compareció ayer en rueda de prensa para mostrar la posición del Gobierno respecto a la muerte de Bin Laden. Afirmó que se trataba de una operación "muy importante" y habló de "un golpe muy duro para Al Qaeda", que ha venido repitiendo a lo largo de la rueda de prensa.

Así mismo, Rubalcaba no descartó la posibilidad de sufrir represalias tras la muerte de Bin Laden: "no se pueden descartar represalias anque todo parece apuntar que la muerte de Al Qaeda es un golpe duro"

El personaje más buscado durante diez años por los servicios de inteligencia ha muerto en una intervención conjunta de la marina de los Estados Unidos y el ejército paquistaní.

Obama ha comparecido en la medianoche para anunciar la muerte del terrorista más perseguido de la historia: Osama Bin Laden. El gran inspirador de Al-Qaeda caído. Iniciaba su discurso sentenciando casi de forma victoriosa que "el mundo y Estados Unidos han realizado una operacion que ha terminado con la muerte de Osama Bin Laden".

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