Imagine que su hija de 4 años de edad desaparece sin dejar rastro. Usted cuenta su historia a la policía, que convoca una rueda de prensa pidiendo pistas del público. Dos días más tarde, usted es arrestado como el principal sospechoso en la desaparición de su hija. Al ser interrogado por la policía, indican que se convirtió en el principal sospechoso después de los mensajes de Facebook y Twitter que fueron recogidos por los medios de comunicación locales.

Ante la avalancha de información, facilitada por innumerables medios de comunicación, en torno a la muerte de Bin Laden, la relativa a su filiación ha pasado casi inadvertida. Lo cierto es que, debido a la sorprendente rapidez con la que se ha verificado la identidad del terrorista más buscado por los servicios de inteligencia en los últimos años, surge la siguiente pregunta: ¿Es posible realizar un análisis de ADN en tan poco tiempo?